lunes, 11 de junio de 2012

Cosas que a uno le gusta hacer

Hay cosas que no no sabe ni porqué las hace, pero las hace. En mi infancia mi madre insistía en llevarnos a los "scouts", en lo particular, estuve en dos grupos, y hasta fuí dirigente.
Entre lo mucho que me tocó aprender, es la delicia de tomar un baño "como Dios manda" después de una semana de dormir a la intemperie, pelear con hormigas y perros por la comida, dormir en el piso - o al menos intentar dormir, a veces con goteras o inundaciones incluídas.
Después de esto, insistí en que mi hijo se inscribiera en los scouts, el entusiasmo (mío) nos duró hasta el primer nacional de manadas. Después de esto, el espíritu scout del hijo, solo aplica cuando su amigo lo invita a Tepoz, u organizan una fogata en el jardín de la casa; fuera de esto, no "sabe lo que es bueno".
El tema viene al caso, porque el otro día discutían en el facebook mis amigos del grupo, que tan cierto era esto de "scout hoy, scout siempre"; en lo personal, puedo decir que a mí si me dura el espíritu scout. De otra manera no me explico cómo resistí toda la semana pasada en un pueblo de Morelos, creo que con una temperatura - dentro del aula - como tres grados por encima de la temperatura del exterior, que sería de unos 33oC; algo de polvo, algo de comida - no-a-la-carta (esa se come con espíritu scout, es decir, con mucha hambre) y además buscando cómo llevar a un grupo de 40 oficiales de la policía a trabajar con un tema francamente difícil.
Pienso que algunas cosas le duran a uno, y se consituyen en auténticos aprendizajes, porque finalmente le permiten manejar de manera constructiva otro tipo de experiencias; pero es imposible llegar a ello sin reflexionar al respecto y reconocer que eso del "sonríe y canta en sus dificultades" no es tomarlo de manera literal ni con optimismo falso (ese lo genera el prozac), sino tener la capacidad de encontrar el lado por el cual la situación se puede manejar de tal manera que se cumpla con el reto asumido.
Ah, y otra cosa,  desde que estaba en los scouts, para salir de mi área de confort - más bien de la rutina - alguien tenía que empujarme, o comprometerme... y esto es hasta la fecha. Tal vez lo que más disfruté es saber que gracias a ese empujón pude aprender más cosas, al trabajar para conseguir resultados, por lo tanto, no dejo de agradecer los empujones que a largo del tiempo he recibido por parte de mis amigos, y tampoco aquéllos que le he podido dar  a otros.


Esta foto es de noviembre de 1983, si no me equivoco, en el parque nacional "La Malinche" (de eso sí estoy segura), la tomó Benjamín Carrillo y estamos por iniciar el ascenso... yo soy la segunda de izquierda a derecha, en la primera fila.

Luz


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