Mi ego tiene problemas hoy... se siente molesto.
¿La causa?
Acabo de enterarme que me habían propuesto para una responsabilidad que me ponía en otro nivel en la dinámica de trabajo, y también que me descartaron.
Y no es la primera vez que me sucede en este año...
La primera vez, me ganó ese grado que no terminaba de llegar y - siento decirlo así, pero así es - la falocracia...
Esta, tengo que reconocer que la causa del descarte es razonable, pero a mi ego le hubiera gustado que me dejaran decidir a mí.
Mi ego piensa que yo soy una gran malabarista... que puedo andar en el monociclo y hacer malabares cada vez con más cosas, y se siente muy ofendido por lo sucedido hoy.
Pero vaya, ¿qué es lo que le ofende a mi ego?
¿La realidad? la realidad es que en efecto no puedo estar dando más vueltas de las que ya doy sin perturbar más la circunstancia presente (más, porque el asunto está bastante perturbado).
¿Los supuestos? me he formado en un medio donde "éxito" es sinónimo de "más trabajo"; hay una halagadora muestra de confianza en ello... pero ¿realmente "éxito" es "más trabajo"? Entonces... ¿por qué me la vivo haciendo talachas y más talachas y sigo en el mismo lugar?
¿La invisibilidad?
Yo creo que esto es lo que me duele... si bien ser invisible tiene sus ventajas, a veces uno quisiera no serlo tanto... generalmente recibo buenos comentarios sobre mi trabajo, pero esto no ha sido motivo suficiente para que alguien piense que yo quisiera algo más, o algo distinto.
¿Para qué quiero un doctorado? porque un día llegué al Instituto Mora a entrevistarme con una investigadora y me dije que así quería que las cosas fueran... y mientras... he hecho de todo, y me falta poco para que me entreguen el grado (además del examen, están los últimos detalles)... y en ese hacer de todo, me las he arreglado para darle tiempo a lo que realmente me gusta...
... pero para llegar a esto, hay que hacer primero lo otro, y luego, me he acostumbrado tanto a hacer lo otro, que no me da tiempo de hacer lo que me gusta.
Pero así es la vida, uno no puede dejar unas tareas para ver si le llegan otras, hay que hacerlas.
Uno tiene que comer de algo, y a veces lo otro se tarda mucho en cocinarse.
No sé si hay personas que tengan menos o más trabajo que yo, cada quien tiene el suyo... pero hay personas a las que les ofrecen las cosas porque las ven, y habemos algunos quienes al parecer solo nos vemos bien desde la distancia, desde la memoria, o desde la pérdida que pudiésemos representar, pero no nos vemos muy bien aquí y ahora,
Yo me volví invisible desde que tuve un año y siete meses... y hasta la fecha lo sigo siendo.
Mi ego, como se ve, está dolido... porque me descartaron para un trabajo antes de que yo me descartara, y la explicación que recibí es porque soy la mamá de mi hija...
Mi madre estaría de acuerdo con esta explicación, y yo tengo que superar esto para darme cuenta que las oportunidades están mirando hacia el otro lado...
martes, 18 de noviembre de 2014
domingo, 9 de noviembre de 2014
Evolución
El dinosaurio llegó, como de costumbre, esperando que su ferocidad y sus dimensiones, pero ante todo, su incapacidad de responder más allá de sus propios impulsos, tuviesen el efecto que siempre había tenido... es decir, esperaba a un grupo de personas temblorosas, agachadas, muertas de miedo...
Y lo que encontró, fue un grupo de personas indignadas, quienes se nutren entre todas de la energía que genera la indignación colectiva.
Estaban dispuestas a preguntar, a interpelar, a hacer preguntas que al dinosaurio le resultaron incómodas.
Se dio cuenta que ya no le tenían miedo, le exigían que rindiera cuentas, que hablara con claridad.
No bastaron los videos, las explicaciones,
No funcionaron las evasivas,
Nadie bajó los ojos,
Nadie tembló de miedo,
Y al dinosaurio, protegido por la distancia y el templete,
de pronto se le puso a funcionar otra parte del cerebro... la que corresponde a las emociones...
Supo entonces lo que es sentirse impotente, y cercado.
Y dijo "ya me cansé" porque no pudo decir otra cosa...
Los otros dinosaurios, ni siquiera se han atrevido a presentarse,
saben que su destino será semejante... sentirán impotencia, incapacidad,
sabrán algo sobre el miedo,
Tarde o temprano, tendremos que evolucionar, y algún día tal vez, llegaremos a otro nivel,
al de la empatía y la solidaridad,
a aquél que auténticamente nos lleva a mirarnos como seres humanos...
Tal vez entonces nos podremos de acuerdo,
nos cuidaremos unos a otros, y cuidaremos a quienes no pueden cuidarse por sí mismos.
Hoy solo podemos reconocer que es un proceso inevitable, y que el cansancio no es pretexto para remontar hacia un mejor horizonte.
O qué, ¿nos vamos a quedar contemplando la barbarie?
Y lo que encontró, fue un grupo de personas indignadas, quienes se nutren entre todas de la energía que genera la indignación colectiva.
Estaban dispuestas a preguntar, a interpelar, a hacer preguntas que al dinosaurio le resultaron incómodas.
Se dio cuenta que ya no le tenían miedo, le exigían que rindiera cuentas, que hablara con claridad.
No bastaron los videos, las explicaciones,
No funcionaron las evasivas,
Nadie bajó los ojos,
Nadie tembló de miedo,
Y al dinosaurio, protegido por la distancia y el templete,
de pronto se le puso a funcionar otra parte del cerebro... la que corresponde a las emociones...
Supo entonces lo que es sentirse impotente, y cercado.
Y dijo "ya me cansé" porque no pudo decir otra cosa...
Los otros dinosaurios, ni siquiera se han atrevido a presentarse,
saben que su destino será semejante... sentirán impotencia, incapacidad,
sabrán algo sobre el miedo,
Tarde o temprano, tendremos que evolucionar, y algún día tal vez, llegaremos a otro nivel,
al de la empatía y la solidaridad,
a aquél que auténticamente nos lleva a mirarnos como seres humanos...
Tal vez entonces nos podremos de acuerdo,
nos cuidaremos unos a otros, y cuidaremos a quienes no pueden cuidarse por sí mismos.
Hoy solo podemos reconocer que es un proceso inevitable, y que el cansancio no es pretexto para remontar hacia un mejor horizonte.
O qué, ¿nos vamos a quedar contemplando la barbarie?
miércoles, 8 de octubre de 2014
Memorial
Un día, llegó la mujer a la plaza exigiendo saber sobre el destino de su hijo... y pocos hicieron eco a su indignación, menos interpretamos los presagios.
Primero fueron los cuerpos de las mujeres en el Campo Algodonero,
los huesos en el desierto sin nombre, sin rostro...
Al mismo tiempo, los sexoservidores en las esquinas de Tuxtla,
Después, los muertos de Acteal y aquéllos a quienes llevaron presos en el intento de mostrar que habría una justicia, que no llega.
Luego, los jóvenes en el tumulto del antro,
el otro grupo que fue arrancado del "after" y se diluyó en las sombras
Los 72 de San Fernando,
Los 49 niños del ABC,
Los 16 de Salvarcar,
Los 2 del Tec,
El hijo del empresario, el del poeta, la hijas que no regresaron a casa,
El profesor ejecutado en el microbús, muerte sin respuesta,
Marisela, caída frente a los símbolos del "legítimo poder del Estado",
El otro profesor encarcelado diez años por algo que no hizo, y groseramente indultado sin culpa,
Las mujeres presas por "secuestrar" policías,
El líder de la comunidad que se negó a pagar un chantaje e hizo pública su postura, levantado y asesinado por exigir que el Estado cumpliera con su responsabilidad,
El ranchero que entregó hasta el último suspiro en la resistencia,
Los periodistas, que ejercen el oficio de mayor riesgo en este país.
La innumerables víctimas de discriminación, muriendo o dando a luz frente a las instalaciones médicas, sin el menor reconocimiento a su dignidad,
Los niños de nadie, expulsados de su entorno que terminan muriendo en la calle, sin nombre, sin historia, sin nada,
Los niños de alguien, maltratados, ninguneados, minimizados,
Hoy, 22 en Tlatlaya y, ¿cuántos más en Iguala?
Nos hace falta sentir vergüenza, porque todos ellos son responsabilidad de un "nosotros", que nos hacemos llamar "ciudadanos",
Nos hace falta sentir indignación, porque la libertad de todos y cada uno se convierte en una restricción en la medida en que nos muestran que no podemos elegir un destino común que represente bienestar para todos,
Por eso, no podemos dejarlos al olvido, hay que hacerlos presentes
Llenar la plaza con sus fotografías, mirando fijamente a los símbolos del poder, para interpelarlos en silencio, para rebasar el límite de su indiferencia y su cinismo,
La memoria es nuestra obligación ... recordarlos todos y cada uno de los días que faltan, para que
como lo dijo otra Rosario en ese 68,
La Justicia termine finalmente sentándose entre nosotros...
8 de octubre de 2014
Sabemos que la indignación y la esperanza que traen la reparación finalmente llegan,
aquélla abuela esperó 37 años para abrazar a su nieto...
miércoles, 3 de septiembre de 2014
El derecho a equivocarse
Creo que en la "gran familia mexicana" no hay peor cosa para un hijo que ser desobediente... y no importa la edad, la desobediencia es el origen de infinidad de historias y tragedias, reales o ficticias, en donde la imposición y la emoción se pasan por encima del diálogo. "Las cosas tienen que hacerse como yo digo, y si no, entonces están mal".
Pero, si bien no está consagrado en alguna declaración, pienso que a la larga uno tiene el sagrado derecho de equivocarse y el deber de rectificar... no hay de otra; en la vida no siempre nos manejamos con aciertos, y a veces aprendemos mejor cuando las cosas no suceden conforme lo imaginamos.
Pero ¿qué hay de ese patológico temor de los padres a que los hijos se equivoquen? o más ¿qué sucede con ese enojo que surge cuando el "consejo", la "advertencia" o lo que sea no es escuchado?... ¿qué hay cuando uno quiere defenderse y argumentar una posición contraria con base en el derecho a estar equivocado?
Uno de los aprendizajes más difíciles que he tenido es aprender que los hijos no son como uno quiere, y que por más que digas o muestres, tienen derecho a aprender equivocándose. Uno como padre tiene que confiar en que educó hijos inteligentes, tiene que hacerse responsable de dejarlos tomar decisiones y que se hagan responsables de las consecuencias... pero ¿cómo carajos nos quitamos el miedo? ¿o el desencanto?
La libertad es esencia de lo representa ser humano... ser libre es saber que uno tiene la posibilidad de equivocarse, y también de elegir qué hacer ante las consecuencias.
domingo, 31 de agosto de 2014
Retomar el rumbo
¿Cuánto cuesta acometer y lograr una empresa difícil?
Cuesta lo que abandonas: la casa, el jardín, el cuerpo, a los demás.
Lo había
experimentado a nivel micro, el desorden doméstico
compuesto por el polvo, la ropa limpia sin doblar, los calcetines perdidos...
pero hasta ahora caigo en la cuenta que hubo otro abandono, a pesar que
consideré
por momentos que no era tal, lo justifiqué pensando que "ya era tiempo de romper la dependencia"
sin darme cuenta que la autonomía no se consigue
con el abandono.
En estos dos años,
me doy cuenta, mi hija se convirtió en una pequeña salvaje, berrinchuda, enojada, rebelde. Sé que ella no es así, que si insistes
lo suficiente consigues que coopere... me doy cuenta que no está del todo lista, que faltan hábitos
de cuidado, que tiene resistencias por superar, y que es tarea que a sus padres
nos corresponde... ponerle atención... darse tiempo.
Para mí no es fácil vivir dos vidas, coordinar horarios, vencer la resistencia,
enfocarme en aquí
y ahora, cambiar de cachucha dependiendo de dónde estoy... pero no se puede soltar de golpe aquello que todavía no tiene suficiente refuerzo... hay que aflojar poco a poco.
Me cumplí aquello por lo que regresé a vivir en esta ciudad, y dejarlo atrás
significa pensar para adelante... quiero más
en esta carrera, pero tengo que atender, de nueva cuenta, lo que es importante.
Enfocarme en dos vidas, repartirme entre
dos, hasta que me dé cuenta que me soltó y que puede caminar sola.
En este momento es lo más evidente, sé que hay otras cosas, y que si bien no puede uno volver sobre sus
pasos, puede hacer el mejor esfuerzo por enderezar lo que sigue para adelante.
También buscar y entender que solo saliendo de la zona de confort puedes
transformar la vida, hacerla más tuya y darle valor a aquéllo que consigues por esfuerzo
propio.
miércoles, 20 de agosto de 2014
martes, 5 de agosto de 2014
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