Solo porque le prometí a mi hija que si asistía toda la semana a la escuela la llevaría a comprar una película... pero además tuve la ocurrencia de llevarla antes a desayunar, precisamente hoy domingo 29 de junio de 2014, día en que nuestro heroico Tri se jugó el pase a los cuartos de final contra Holanda, y se quedó en el camino.
Considerando la fecha y la expectativa con la que amanecimos en el país hoy por la mañana, me lancé al centro comercial con mayor variedad de tiendas a la redonda, incluído restaurante para desayunar... y la salida de casa a las 10:30 hrs. representó algo rarísimo... comenzando por un embotellamiento de tránsito en un lugar que por definición es imposoble que ae encuentre atascado en domingo a esa hora... amén de que me topé con una bola de kamikazes, quienes al aprecer tenían necesidad de llegar urgentemente a algún lugar a las once en punto de la mañana.
Después de esto, llegó una calma aparente... si uno ha visto esas películas post-apocalípticas como "Soy leyenda" o tuvo el atrevimiento de salis a la calle en la cuaretena de la influenza, no podría evitar el recuerdo de estas escenas de desolación caminando por Plaza Satélite en domingo de quincena al medio día... unos cuantos clientes (casi todas mujeres, hay que decirlo) deambulando por ahí, obligados a distraer a los vendedores de su religiosa contemplación del partido; periférico vacío, estacionamientos vacíos, maridos que se enterarán que la derrota del Tri les salió más cara de lo que pensaron cuando reciban el estado de cuenta de la tarjeta de crédito... etc.
Y mientras tanto una aventurándose con la hija quien se engenta con facilidad, en búsqueda de una película que aparentemente no está en ciruculación para finalmente dar con ella hasta la cuarta búsqueda... y pensando... "si le pusiéramos la misma atención a otras cuestiones nacionales... tal vez, solo tal vez, otra sería la realidad de la que pretendemos escaparnos durante más de 90 minutos, y poniendo el orgullo nacional en un portero que por alguna extraña razón apareció a defender el honor de la patria disfrazado de Mickey Mouse"...
domingo, 29 de junio de 2014
sábado, 14 de junio de 2014
En espiral
Semanas intensas que convierten el paso del tiempo en un suspiro, y en particular esta semana ha sido transcurrir de encuentros, saludos y despedidas.
Comencé a trabajar en la Unidad Estado de México del Tecnológico de Monterrey en 1983; en ese entonces el director era el Dr. Jorge Ángel Díaz, el responsable de Asuntos Estudiantiles estaba a cago del Ing. Emilio Alvarado, la Dirección de Ingeniería, que dependía de la dirección de Profesional y Graduados, estaba a cargo del Ing. Juan López y el departamento de Deportes le correspondía al Ing. Juan Arvizu, a quien le quedaba muy bien ese puesto.
Con Juan Arvizu, en particular, me vinculaba el hecho de provenir de la misma escuela (aunque en ciclos diferentes), el Centro Escolar del Lago, formar parte de la Asociación de Scouts de México en grupos que se encontraban en la misma provincia (él era del 88 y yo del 186) y haber pasado por el programa de maestría en Educational Leadership impartida por la Universidad Internacional de Florida en el Campus.
Durante los 9 años que trabajé en el área administrativa del TEC-CEM, hubo muchas ocasiones para trabajar con los Juanes y con Emilio. Cuando Juan Arvizu pasó del departamento de Deportes a la Dirección de Planta Física, yo pasé al área de Desarrollo Académico, y las responsabilidades que me tocaron constantemente requerían el apoyo del área de Juan.
En particular, recuerdo la organización del Microcamp, en la que trabajé tres veranos consecutivos, donde en parte había que utilizar lo aprendido en el inacabado curso aquél de la Insignia de Madera, coordinarme con algunos muy eficientes geeks de la computación (no ofense...) y solicitar el apoyo de DAE para lo que eran los cursos de teatro, arte y deportes; pero lo que me puso en efecto a trabajar más de cerca con Juan fue el asunto del Rally... la primera vez pedí, la segunda él fue quien dijo "déjamelo a mí ... porque mi gente se divierte mucho preparando las actividades"... cierto... quien sabe cómo y quién sabe de donde... pero se las ingeniaban para armar una casa de los sustos en una especie de jacal que combinaba un gimnasio con un almacén deportivo en aquéllos heroicos tiempos del CEM.
En esa misma época, recuerdo sus advertencias... "voy a traer a mi hijo, Juan Fernando... a ver qué tal te va"... y al año siguiente "si Juan Fernando te pareció difícil, ahí viene José Pablo que es versión corregida y aumentada"... y se reía... siempre se reía, por más que escarbo en mi memoria, no recuerdo ocasión de haberlo visto serio.
Juan era de esas personas a quienes, después de encontrártelo, te dejaba con una sonrisa... si era un Scout, yo diría que destacaba en tres aspectos: "un scout cifra su honor en ser digno de confianza", "un scout es útil y ayuda a los demás sin pensar en recompensa", "un scout es amigo de todos y hermano de todo scout sin distinciones".
El lunes de esta semana me fui a despedir de Juan, y al hacerlo regresé a esos años - de 1983 a 1992 - y al encuentro de todos aquéllos con quienes hice equipo en este tiempo... arropado por los colores del 88, y el cariño de personas que venían de todos lados a decirle adiós... la espiral de la vida regresó a un punto desde donde se contempla, a distancia, a los mismos que ya no somos los de entonces, pero seguimos siendo.
El jueves, de la misma semana, la espiral me coloca en otro ángulo... y me encuentro con el periodo de 1992 al 2002, porque el trabajo me llevó de vuelta con mis amigos del Tec de Chiapas.
La vida es como la Vía Láctea ... una espiral que se expande...
El polvo estelar nos pone en contacto, y mi vida es lo que es porque tu vida la ha tocado.
¡Buena caza Juan Arvizu!
Comencé a trabajar en la Unidad Estado de México del Tecnológico de Monterrey en 1983; en ese entonces el director era el Dr. Jorge Ángel Díaz, el responsable de Asuntos Estudiantiles estaba a cago del Ing. Emilio Alvarado, la Dirección de Ingeniería, que dependía de la dirección de Profesional y Graduados, estaba a cargo del Ing. Juan López y el departamento de Deportes le correspondía al Ing. Juan Arvizu, a quien le quedaba muy bien ese puesto.
Con Juan Arvizu, en particular, me vinculaba el hecho de provenir de la misma escuela (aunque en ciclos diferentes), el Centro Escolar del Lago, formar parte de la Asociación de Scouts de México en grupos que se encontraban en la misma provincia (él era del 88 y yo del 186) y haber pasado por el programa de maestría en Educational Leadership impartida por la Universidad Internacional de Florida en el Campus.
Durante los 9 años que trabajé en el área administrativa del TEC-CEM, hubo muchas ocasiones para trabajar con los Juanes y con Emilio. Cuando Juan Arvizu pasó del departamento de Deportes a la Dirección de Planta Física, yo pasé al área de Desarrollo Académico, y las responsabilidades que me tocaron constantemente requerían el apoyo del área de Juan.
En particular, recuerdo la organización del Microcamp, en la que trabajé tres veranos consecutivos, donde en parte había que utilizar lo aprendido en el inacabado curso aquél de la Insignia de Madera, coordinarme con algunos muy eficientes geeks de la computación (no ofense...) y solicitar el apoyo de DAE para lo que eran los cursos de teatro, arte y deportes; pero lo que me puso en efecto a trabajar más de cerca con Juan fue el asunto del Rally... la primera vez pedí, la segunda él fue quien dijo "déjamelo a mí ... porque mi gente se divierte mucho preparando las actividades"... cierto... quien sabe cómo y quién sabe de donde... pero se las ingeniaban para armar una casa de los sustos en una especie de jacal que combinaba un gimnasio con un almacén deportivo en aquéllos heroicos tiempos del CEM.
En esa misma época, recuerdo sus advertencias... "voy a traer a mi hijo, Juan Fernando... a ver qué tal te va"... y al año siguiente "si Juan Fernando te pareció difícil, ahí viene José Pablo que es versión corregida y aumentada"... y se reía... siempre se reía, por más que escarbo en mi memoria, no recuerdo ocasión de haberlo visto serio.
Juan era de esas personas a quienes, después de encontrártelo, te dejaba con una sonrisa... si era un Scout, yo diría que destacaba en tres aspectos: "un scout cifra su honor en ser digno de confianza", "un scout es útil y ayuda a los demás sin pensar en recompensa", "un scout es amigo de todos y hermano de todo scout sin distinciones".
El lunes de esta semana me fui a despedir de Juan, y al hacerlo regresé a esos años - de 1983 a 1992 - y al encuentro de todos aquéllos con quienes hice equipo en este tiempo... arropado por los colores del 88, y el cariño de personas que venían de todos lados a decirle adiós... la espiral de la vida regresó a un punto desde donde se contempla, a distancia, a los mismos que ya no somos los de entonces, pero seguimos siendo.
El jueves, de la misma semana, la espiral me coloca en otro ángulo... y me encuentro con el periodo de 1992 al 2002, porque el trabajo me llevó de vuelta con mis amigos del Tec de Chiapas.
La vida es como la Vía Láctea ... una espiral que se expande...
El polvo estelar nos pone en contacto, y mi vida es lo que es porque tu vida la ha tocado.
¡Buena caza Juan Arvizu!
sábado, 10 de mayo de 2014
"Día de la madre: todo el día"
Así dice el recuadro de mi computadora con sistema "Windows 8", en el extremo inferior izquierdo de la pantalla.
Yo diría que el trabajito es de 24x7, durante 365, más el día extra del año bisiesto. Y que en estos tiempos de los métodos de planificación familiar, me metí por propia voluntad en él, sin mucha idea de lo que resultaría.
También diría que hoy, en medio de toda la parafernalia de flores, serenatas, comidas, embotellamientos (de todo tipo), crisis existenciales, problemas de conciencia y demás... tal vez habría que detenerse a pensar en algunos asuntos relacionados con los compromisos de la generación de padres y maestros (aprovecho la cercanía de la fecha) en relación con los hijos y alumnos.
Hace poco encontré una película en la televisión de paga, que nos desnuda muy bien como los padres que somos, en inglés se titula "Carnage" (sí, carnicería), en México le pusieron el neutral y repetitivo título de "¿Sabes quién viene?", y - según Wikipedia - en España la titularon "Un dios salvaje". La trama se parece mucho a la vida cotidiana... un chamaco le rompe la cara a otro chamaco en un pleito - de chamacos - en el parque. Los padres optan por tener un "civilizado" encuentro para hablar del asunto de los hijos - autoridades aparte (los niños en cuestión rondan los 11 años), y el resultado es una muy interesante trama en donde los adultos exhiben algo que a todos los padres debería ponernos a pensar... los hijos no son nuestras extensiones, ni quienes van a llevarnos a vivir de nuevo aquéllo que, mirando para atrás, hubiésemos querido vivir.
Hasta después de muchos años, hasta que nacieron mis hijos; hasta que viví la primera impotencia que uno tiene como padre... entendí aquéllo que escribió Gibrán Jali en "El Profeta":
"Vuestros hijos no son vuestros,
Son hijos del anhelo de la Vida.
Son concebidos a través de vosotros, más no de vosotros,
Y no obstante vivan con vosotros, no os pertenecen."
¿Qué nos corresponde ante una persona que está destinada a hacer su propia vida?
Equiparlo con las mejores herramientas y enseñarle a utilizarlas... y confiar en que sabrá como hacerlo.
Tal vez sea un rasgo muy humano, porque si no lo fuese, los psiquiatras y psicólogos no tendrían tanto trabajo, el querer extendernos a través de las personas que llegaron a la vida a través de nuestros cuerpos... o nos los topamos en el camino, y decidimos acogerlos en nuestros brazos; pero no somos dueños de ellos, no son nuestra representación, ni nuestra segunda oportunidad, son parte del misterio de la Vida que se cuela a través de nosotros, y del significado de la amorosa tarea de equiparlos para que sean lo que ellos mismos están llamados a ser.
Nos hace falta mucho por aprender de nostros mismos para soltar la idea que controlando a los demás o controlando los fenómenos que nos rodean encontraremos una vida plena... ejercer la tarea del adulto hacia el niño o el joven significa aprender a soltarlos.
"Sois el arco del cual vuestros hijos son disparados cual saetas vivientes."
(Esta foto la saqué de la edición de 1964 de "El Profeta", que me robé de la biblioteca de mi Tata hace más de 35 años, y de la que mi hijo se apropió el día que visitamos en el Museo Soumaya una exposición sobre Jalil Gibrán. Otro día hablo de la costumbre Rocha de robarse los libros... que es parte de las tradiciones familiares.)
Mientras tanto, a todas aquéllas y aquéllos a quienes se les "coló" el anhelo de la vida, o se tropezaron con él y lo abrazaron... incluso a los que han abrazado temporalmente a los hijos de otros, les mando un abrazo y todo mi cariño... ¡Besos! ¡Feliz día, todo el día! ¡Encuentros con la felicidad todos los días!
Yo diría que el trabajito es de 24x7, durante 365, más el día extra del año bisiesto. Y que en estos tiempos de los métodos de planificación familiar, me metí por propia voluntad en él, sin mucha idea de lo que resultaría.
También diría que hoy, en medio de toda la parafernalia de flores, serenatas, comidas, embotellamientos (de todo tipo), crisis existenciales, problemas de conciencia y demás... tal vez habría que detenerse a pensar en algunos asuntos relacionados con los compromisos de la generación de padres y maestros (aprovecho la cercanía de la fecha) en relación con los hijos y alumnos.
Hace poco encontré una película en la televisión de paga, que nos desnuda muy bien como los padres que somos, en inglés se titula "Carnage" (sí, carnicería), en México le pusieron el neutral y repetitivo título de "¿Sabes quién viene?", y - según Wikipedia - en España la titularon "Un dios salvaje". La trama se parece mucho a la vida cotidiana... un chamaco le rompe la cara a otro chamaco en un pleito - de chamacos - en el parque. Los padres optan por tener un "civilizado" encuentro para hablar del asunto de los hijos - autoridades aparte (los niños en cuestión rondan los 11 años), y el resultado es una muy interesante trama en donde los adultos exhiben algo que a todos los padres debería ponernos a pensar... los hijos no son nuestras extensiones, ni quienes van a llevarnos a vivir de nuevo aquéllo que, mirando para atrás, hubiésemos querido vivir.
Hasta después de muchos años, hasta que nacieron mis hijos; hasta que viví la primera impotencia que uno tiene como padre... entendí aquéllo que escribió Gibrán Jali en "El Profeta":
"Vuestros hijos no son vuestros,
Son hijos del anhelo de la Vida.
Son concebidos a través de vosotros, más no de vosotros,
Y no obstante vivan con vosotros, no os pertenecen."
¿Qué nos corresponde ante una persona que está destinada a hacer su propia vida?
Equiparlo con las mejores herramientas y enseñarle a utilizarlas... y confiar en que sabrá como hacerlo.
Tal vez sea un rasgo muy humano, porque si no lo fuese, los psiquiatras y psicólogos no tendrían tanto trabajo, el querer extendernos a través de las personas que llegaron a la vida a través de nuestros cuerpos... o nos los topamos en el camino, y decidimos acogerlos en nuestros brazos; pero no somos dueños de ellos, no son nuestra representación, ni nuestra segunda oportunidad, son parte del misterio de la Vida que se cuela a través de nosotros, y del significado de la amorosa tarea de equiparlos para que sean lo que ellos mismos están llamados a ser.
Nos hace falta mucho por aprender de nostros mismos para soltar la idea que controlando a los demás o controlando los fenómenos que nos rodean encontraremos una vida plena... ejercer la tarea del adulto hacia el niño o el joven significa aprender a soltarlos.
"Sois el arco del cual vuestros hijos son disparados cual saetas vivientes."
(Esta foto la saqué de la edición de 1964 de "El Profeta", que me robé de la biblioteca de mi Tata hace más de 35 años, y de la que mi hijo se apropió el día que visitamos en el Museo Soumaya una exposición sobre Jalil Gibrán. Otro día hablo de la costumbre Rocha de robarse los libros... que es parte de las tradiciones familiares.)
Mientras tanto, a todas aquéllas y aquéllos a quienes se les "coló" el anhelo de la vida, o se tropezaron con él y lo abrazaron... incluso a los que han abrazado temporalmente a los hijos de otros, les mando un abrazo y todo mi cariño... ¡Besos! ¡Feliz día, todo el día! ¡Encuentros con la felicidad todos los días!
miércoles, 30 de abril de 2014
martes, 22 de abril de 2014
Fortune's fool
El chico tenía las mejores intenciones, todo se resolvería por el simple hecho de que estaba enamorado.
La rivalidad de su familia con la de su amada, se superaría, todos sería reconcilación y armonía... porque él y Julieta estaban enamorados.
Pero no funcionó, el primo de su amada mata a su mejor amigo, y el mata al primo de su amada... y ante ello, el lamento - central en la obra de Shakespeare - "I'm fortune's fool"...
Si me preguntan por la escena que me dejó impactada de la película "Romeo + Julieta" de Baz Luhrmann es donde Leonardo Di Caprio, debajo de la lluvia, mira al cielo y grita "I am fortune's fool"... en la versión castellana, el grito de Romeo dice... "soy juguete del destino"... en realidad - pienso - debería decir "soy el tonto que confió en la fortuna" (muy largo en español) ... para más o menos darle el sentido de furia e impotencia de alguien que ve frustradas sus mejores intenciones, cuando no es la intención acompañada por la emoción personal, sino la voluntad de los otros lo que impide que el imaginario e inocente "felices para siempre" funcionará.
Tal vez sea esta la razón por la que Shakespeare apasiona, y por la que se tienen tantas dudas sobre si en efecto fué él quien escribió las obras, o algún autor anónimo, más ilustrado y más cercano a la fragilidad de la naturaleza humana quien fué el escritor "fantasma" que legó su gloria a William Shakespeare (la película "Anonimus" ilustra maravillosamente esta cuestión, por cierto).
Cosa curiosa, creo que esa es la frase central de la obra "Romeo y Julieta"... y ese fué el segundo oscar que el ingrato de Hollywood le ha negado a Leonardo Di Caprio (o quizá no bastan los personajes que ha interpretado... tal vez todavía no se tropieza con el personaje ¿incuestionable?)... en fin... es la frase central porque así vivimos... las buenas intenciones personales se tropiezan con la voluntad de los demás, y allí es imposible que las cosas funcionen como uno quisiera, funcionan como el otro responde, y a mi vez yo respondo... si no me doy cuenta y busco la mejor forma de responder en lugar de dejar que mis emociones fluyan, entonces no queda otra que gritarle al cielo mi impotencia... "I'm fortune's fool".
Pero, quizá después de gritar, uno despeje la mente y comience a buscar soluciones - inteligentes, por favor, uno no puede quedarse en el rollo calenturiento de aquéllos adolescentes que terminaron muertos porque pensaron que el verdadero amor solo lo podían encontrar más allá de la vida; allí, en realidad, no tendrían que vérselas con la fortuna.
La rivalidad de su familia con la de su amada, se superaría, todos sería reconcilación y armonía... porque él y Julieta estaban enamorados.
Pero no funcionó, el primo de su amada mata a su mejor amigo, y el mata al primo de su amada... y ante ello, el lamento - central en la obra de Shakespeare - "I'm fortune's fool"...
Si me preguntan por la escena que me dejó impactada de la película "Romeo + Julieta" de Baz Luhrmann es donde Leonardo Di Caprio, debajo de la lluvia, mira al cielo y grita "I am fortune's fool"... en la versión castellana, el grito de Romeo dice... "soy juguete del destino"... en realidad - pienso - debería decir "soy el tonto que confió en la fortuna" (muy largo en español) ... para más o menos darle el sentido de furia e impotencia de alguien que ve frustradas sus mejores intenciones, cuando no es la intención acompañada por la emoción personal, sino la voluntad de los otros lo que impide que el imaginario e inocente "felices para siempre" funcionará.
Tal vez sea esta la razón por la que Shakespeare apasiona, y por la que se tienen tantas dudas sobre si en efecto fué él quien escribió las obras, o algún autor anónimo, más ilustrado y más cercano a la fragilidad de la naturaleza humana quien fué el escritor "fantasma" que legó su gloria a William Shakespeare (la película "Anonimus" ilustra maravillosamente esta cuestión, por cierto).
Cosa curiosa, creo que esa es la frase central de la obra "Romeo y Julieta"... y ese fué el segundo oscar que el ingrato de Hollywood le ha negado a Leonardo Di Caprio (o quizá no bastan los personajes que ha interpretado... tal vez todavía no se tropieza con el personaje ¿incuestionable?)... en fin... es la frase central porque así vivimos... las buenas intenciones personales se tropiezan con la voluntad de los demás, y allí es imposible que las cosas funcionen como uno quisiera, funcionan como el otro responde, y a mi vez yo respondo... si no me doy cuenta y busco la mejor forma de responder en lugar de dejar que mis emociones fluyan, entonces no queda otra que gritarle al cielo mi impotencia... "I'm fortune's fool".
Pero, quizá después de gritar, uno despeje la mente y comience a buscar soluciones - inteligentes, por favor, uno no puede quedarse en el rollo calenturiento de aquéllos adolescentes que terminaron muertos porque pensaron que el verdadero amor solo lo podían encontrar más allá de la vida; allí, en realidad, no tendrían que vérselas con la fortuna.
viernes, 18 de abril de 2014
Buena memoria
"¿Buen escritor? No sé. Sé que mi hijo tiene muy buena memoria, porque todo esto que escribió se lo han contado"
Bueno, esta es la anécdota aquélla de la mamá de Gabriel García Márquez cuando la entrevistaron sobre sus impresiones respecto a su hijo, ganador en aquéllos tiempos del Nobel de Literatura.
Algo tenía que decir al respecto, y la realidad es que la huella de la memoria - mi memoria - en relación con García Márquez es amplia y comienza en el cuarto semestre - o tercero, no recuerdo - de la prepa, cuando en clase de literatura hispanoamericana la Miss Esther tuvo que dividir una buena cantidad de lecturas (como 5) entre los equipos del grupo, porque había que cumplir con el programa.
Al menos dos libros del Gabo nos tuvimos que leer en el grupo, a mi equipo le tocó "El coronel no tiene quien le escriba"... el otro título era más largo, se abrevia "El relato de un náufrago... etc.".
Nunca había leído a ese señor, pero sabía que era más o menos famoso por haber escrito "Cien años de soledad", el relato de "El coronel" era más corto.
Habrá que confesarse, yo cursé el bachillerato en la segunda mitad de la década de los 70 (por eso me encantaba "That 70's Show), el periódico que se compraba en casa era el Excélsior (de Scherer), las monjas del colegio venían de El Salvador y su confesor era jesuita... me bebí la teología de la liberación sin darme cuenta.
También me bebí, y eso sin que los benedictinos que eligieron el sistema CCH se dieran o no cuenta (no lo creo, venían de Minnesota) unas buenas clases de marxismo (venían en el programa).
¿Qué tiene que ver todo esto? bueno, si la experiencia y el cambio solo son posibles porque la memoria funciona, leer "El coronel..." me dejó impávida... ¿por la narrativa?... yo soy de las que leo y me embarco con el escritor... no opino de las figuras, las metáforas, el amplio y contundente dominio del lenguaje... me voy con la narrativa y la acompaño hasta el final, si lo que leo me gusta.
¿Qué tenía el coronel? abulia, decepción, esperanza inútil, un gallo, hambre, pobreza... eso era y sigue siendo América Latina... incapaz de hacer otra cosa que esperar la gracia del gobierno, el hombre representaba y representa a un continente que no termina por resolver sus problemas.
Así, más o menos, lo puse en ese trabajo, y así lo sigo pensando... ya después - en un verano - me tomé mi tiempo para explorar Macondo y conocer a los Buendía... para leer la "Increible y triste historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada", encontrar al náufrago, conocer la noticia de un secuestro, reconocer que hay amores que son pacientes, sin límite y todo lo demás... vaya, hasta me inscribí en dos seminarios de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano y conocí más historias y más escritores de los que he aprendido que lo que se llama "realismo mágico" es realidad, porque el Coronel, sigue esperando.
p.d. Le dije a quien preguntó en Facebook que una de las historias que más me impactó - a pesar del "Amor y otros demonios", de "El amor en los tiempos del cólera", de las "Memorias de mis putas tristes", es "Los funerales de la Mamá Grande"... porque para ser dueña y señora de los destinos de los demás, tienes que renunciar a ser dueña y señora del tuyo... triste, amarga y posiblemente real, la vida de Rosario... y tal vez un poco parecida a la mía.
Bueno, esta es la anécdota aquélla de la mamá de Gabriel García Márquez cuando la entrevistaron sobre sus impresiones respecto a su hijo, ganador en aquéllos tiempos del Nobel de Literatura.
Algo tenía que decir al respecto, y la realidad es que la huella de la memoria - mi memoria - en relación con García Márquez es amplia y comienza en el cuarto semestre - o tercero, no recuerdo - de la prepa, cuando en clase de literatura hispanoamericana la Miss Esther tuvo que dividir una buena cantidad de lecturas (como 5) entre los equipos del grupo, porque había que cumplir con el programa.
Al menos dos libros del Gabo nos tuvimos que leer en el grupo, a mi equipo le tocó "El coronel no tiene quien le escriba"... el otro título era más largo, se abrevia "El relato de un náufrago... etc.".
Nunca había leído a ese señor, pero sabía que era más o menos famoso por haber escrito "Cien años de soledad", el relato de "El coronel" era más corto.
Habrá que confesarse, yo cursé el bachillerato en la segunda mitad de la década de los 70 (por eso me encantaba "That 70's Show), el periódico que se compraba en casa era el Excélsior (de Scherer), las monjas del colegio venían de El Salvador y su confesor era jesuita... me bebí la teología de la liberación sin darme cuenta.
También me bebí, y eso sin que los benedictinos que eligieron el sistema CCH se dieran o no cuenta (no lo creo, venían de Minnesota) unas buenas clases de marxismo (venían en el programa).
¿Qué tiene que ver todo esto? bueno, si la experiencia y el cambio solo son posibles porque la memoria funciona, leer "El coronel..." me dejó impávida... ¿por la narrativa?... yo soy de las que leo y me embarco con el escritor... no opino de las figuras, las metáforas, el amplio y contundente dominio del lenguaje... me voy con la narrativa y la acompaño hasta el final, si lo que leo me gusta.
¿Qué tenía el coronel? abulia, decepción, esperanza inútil, un gallo, hambre, pobreza... eso era y sigue siendo América Latina... incapaz de hacer otra cosa que esperar la gracia del gobierno, el hombre representaba y representa a un continente que no termina por resolver sus problemas.
Así, más o menos, lo puse en ese trabajo, y así lo sigo pensando... ya después - en un verano - me tomé mi tiempo para explorar Macondo y conocer a los Buendía... para leer la "Increible y triste historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada", encontrar al náufrago, conocer la noticia de un secuestro, reconocer que hay amores que son pacientes, sin límite y todo lo demás... vaya, hasta me inscribí en dos seminarios de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano y conocí más historias y más escritores de los que he aprendido que lo que se llama "realismo mágico" es realidad, porque el Coronel, sigue esperando.
p.d. Le dije a quien preguntó en Facebook que una de las historias que más me impactó - a pesar del "Amor y otros demonios", de "El amor en los tiempos del cólera", de las "Memorias de mis putas tristes", es "Los funerales de la Mamá Grande"... porque para ser dueña y señora de los destinos de los demás, tienes que renunciar a ser dueña y señora del tuyo... triste, amarga y posiblemente real, la vida de Rosario... y tal vez un poco parecida a la mía.
martes, 8 de abril de 2014
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