domingo, 8 de septiembre de 2013

Cuestión de percepciones

Mes y medio - o más - sin entrar en este espacio...
Entre otras cosas, porque después de una larga temporada de vivir conectada a deshoras, principalmente por motivos de trabajo, las circunstancias cambian y como ahora trabajo tiempo completo evito conectarme a la red en casa... es curioso, pensé que esta pseudo adicción de estar consultando constantemente el correo o entrar a perderme en el internet era irremediable, sin embargo no es tan difícil de erradicar, si uno encuentra cosas que hacer fuera de la red.

Por otro lado, en mes y medio he pasado de idea en idea para escribir y no he concretado mucho. Leí dos novelas que me encantaron: "La edad de la punzada" de Xavier Velasco y "Teoría de las catástrofes", de Trino Maldonado.
"Encantaron" es una palabra ambigua, porque el contenido más que encantarme me cuestionó. "La edad de la punzada" es una novela autobiográfica, de un Xavier Velasco que saca a flote su piel adolescente y cuenta su vida entre la secundaria y la prepa; secundarias y prepas que no me son ajenas porque el tiempo y el espacio es compartido con el escenario que narra el autor... sin embargo, más que la nostalgia por la adolescencia, la exposición del autor me lleva a la conclusión que los adolescentes - jóvenes adultos de hoy (acusados por mi generación y las de más arriba de vivir un periodo de adolescencia que se extiende casi hasta los 30 años) buscan lo mismo que buscábamos nosotros a los 15 o 16... y entre el desmadre y el riesgo de probar, también existe la preocupación, el dolor y el cuestionamiento... a pesar del internet y las redes sociales, la realidad no nos es ajena y extraña, cuestionante, pese a todo lo que le hemos añadido para evadirnos en el espacio virtual.

"Teoría de las catástrofes" es un libro que puede leerse hoy, en que el escenario chilango se ve invadido por la CNTE. Oaxaca en el 2006 se extiende hasta la Ciudad de México en el 2013; el conflicto no está tan lejos como se veía en el 2006, porque no se ha terminado; y aquéllo que se supone parte del pasado ("Guerra sucia") no lo es... no lo ha sido durante mucho tiempo. Vivimos en una sociedad que nos abarca, pero al mismo tiempo excluye. Lo peor, es que sé lo que siente vivir en medio del caos, y con la inminencia de la catástrofe, que es la única posibilidad para iniciar la reconstrucción... porque finalmente es eso... la vida la vamos reconstruyendo.

¿Por qué se titula esta reflexión cuestión de percepciones? Porque después de un mes y medio de especular que escribir me encuentro con esa fria afirmación de Guillermo Arreola en la página de sinembargo.com: "La disciplina, infierno imprescindible para la creación", hacer algo siempre requiere de cierta autocontención... y para algunos dispersos como quien escribe, la autocontención es algo muy parecido al infierno, y al mismo tiempo, absolutamente necesario.

Como escribir una novela, Tryno Maldonado  


lunes, 22 de julio de 2013

"Vacaciones"

Hasta hace unos 21 años mi idea de "vacaciones" incorporaba dos tipos de plan:
Plan A: bueno, estas se me terminaron hasta que me casé, y consistían en llegar a algún punto, sin reservaciones y con dinero, para quedarme sola en algún lugar que me interesara conocer. De hecho, el "Plan A" tuve pocas ocasiones de ejercerlo; es más, lo que ahora son estancias por motivos de trabajo en algún punto fuera de mi casa, se han constituído una especie de sustituto del plan A.
Plan B: Viajar a algún lado, y llegar a un punto en donde pudiera hacer tres cosas... ponerme un bikini, tirarme al lado de una alberca o una playa, y leer novelas o crónicas. Esta versión de las vacaciones funcionó por algún tiempo, hasta que llegaron los hijos.
Desde entonces, la versión de las vacaciones ha sido estar en la alberca o en el mar, de cualquier forma menos sentada, asoléandome y leyendo.
Asoléandome, pues ya no... pasé del bronceador con FPS 16 al bloqueador FPS 50... ¿leyendo? primero los hijos los convertí en criaturas acuáticas... pero en lo que se hacían hábiles había que entrar con ellos a la alberca y estar allí en plan de salvavidas... no se puede leer, con trabajos se puede platicar.
Uno espera que con el tiempo, los hijos "agarren juicio" (así se dice en Tuxtla)... y que también agarren camino para despejarle a uno un poco las vacaciones y dejarla hacer lo que quiera (tirarme en un camastro y leer, por ejemplo), sin embargo, con mi hija esto no ha sido posible... hay dar maromas en el agua, entrar al mar, tirarse clavados (lo hacía desde un trampolín cuando tenía 4 años, no sabía ni nadar... y la alberca tendría 2 m. de profunidad... su mamá tenía que estar allí para cualquier eventualidad)... para mi hija, además, es requisito imprescindible para las vacaciones el mar o la alberca (no importa la temperatura) y tener un acompañante del que pueda abusar a su gusto.
Así que si bien se ha ido domesticando en estos años... las vacaciones en plan B se han vuelto remotas... el regreso de vacaciones incluye - en esta ocasión - un chipote en la cabeza que me hice por estar jugando a dar de vueltas en la alberca... cosas de la vida.
Y todavía no se terminan...

Y esta es la idea de mi hija sobre un "autorretrato" familar.

lunes, 15 de julio de 2013

Perderse para encontrarse



"De pronto, se encontró perdido en medio de la nada"... doble oximoron, es decir, ¿Es posible encontrarse perdido? ¿es posible estar "enmedio de la nada"?
Sin embargo utilizamos esta expresión cuando en realidad queremos compartir la idea que cobramos conciencia de que llegamos a un punto donde no reconocemos elementos que nos permitan identificar el lugar en el que estamos; por este motivo, tampoco contamos con información que nos permita emprender el camino hacia un punto seguro.
Perderse es parte de la experiencia de vida; de lo contrario, ¿cómo se puede identificar el encuentro? 
Pienso en todo esto mientras vamos de viaje. Para mí, la mejor manera de conocer una región es trasladándose a través del territorio. En lo personal, me encanta viajar por carretera, es una forma de constatar cómo funcionan las cosas, fuera de las declaraciones y los decretos, y de darme cuenta que en pleno siglo XXI, efectivamente, hay regiones del país que funcionan com en el siglo XVI.
Emprendimos la marcha en familia por un camino que poco hemos transitado… rumbo a Oaxaca.  Una ciudad a la que llegamos después de elecciones, sin encontrar mucho de lo que uno – escuchando noticias – imagina que va encontrar: maestros en paro, miembros de la APPO, calles cerradas, etc.
Nada de esto, lo que encontramos es una ciudad que está señalizada de manera muy extraña, que de pronto tiene cruces para automovilistas que no conozco en ninguna otra parte, y que como muchas ciudades en México, permite que los cerros se vayan “democratizando”, es decir, poblando de viviendas para pudientes y no pudientes, mientras convierte el tránsito en laberinto.
Nos perdimos dos veces intentando llegar a Monte Albán, porque por todos lados aparecen letreros y señales, menos por donde uno realmente puede acudir… e igual nos perdimos de regreso, porque – además – de pronto cierran la calle que va para el centro, y hay que utilizar algún sentido de orientación para llegar a alguna parte.
En lo personal, no me molesta perderme – con luz de día y calles que entroncan con otras – es de familia; tomar rutas que uno no debe, o no piensa… tener que regresar, dar tres vueltas a la misma manzana… en realidad no es relevante; finalmente uno puede preguntar ¿no?
Hay momentos en que pienso que uno no puede encontrar realmente lo que está buscando, sin un cierto sentido de pérdida… y un gozo de descubrimiento.

 La ciudad de Oaxaca, desde Monte Albán, con la vista al auditorio de la Guelaguetza, toda una historia familiar involucrada en la dichosa construcción.


sábado, 6 de julio de 2013

Limpieza

En días recientes en el trabajo iniciamos un proyecto colectivo... vamos a ordenar los espacios de trabajo.
Las instrucciones fueron: "hay que sacar todo lo que no se use" y clasificarlo en "sirve" y "no sirve", y bueno... si algo nos distingue en mi espacio de trabajo es lo literal que nos tomamos algunas cosas, para el viernes en la mañana ya teníamos una buena cantidad de objetos en el espacio asignado para lo que "no se usa":




Los seres humanos nos distinguimos por nuestra relación con los objetos y como hacemos que vayan formando parte del hábitat (no por nada fuimos homo faber), además  del uso que le damos a las cosas y como las interpretamos. Lo que para unos es objeto de uso, para otros es basura; lo que para unos sirve, para otros no; por ejemplo, las cajas que aparecen en las fotos, una está del lado se "no sirve" y la otra "sirve":

 
 Esta "no sirve"                                                                                                     esta "sirve"

En mi caso he estado a punto de llevarme del respectivo espacio alguna cosa que alguno de mis colegas ha desechado, porque considero que "sirve"... o - peor aún y que retrata mi espíritu acumulador - se me ocurre que "podría servir para algo", idea que es el pretexto que utilizamos para expresar nuestros apegos por las cosas:"esto podría utilizarlo en un momento dado" (yo he tenido que aprender a deshacerme de este pensamiento, porque en otras ocasiones que se me ha ocurrido guardar algo que "podría servir" en realidad he terminado comprando cosas que ya tenía almacenadas argumentando lo mismo).

Por si fuera poco, cuando una es algo obsesiva (¿algo?), fanática de la separación de basura para apoyar el reciclaje, el proceso de deshacerse de las cosas, tiene que pasar por una clasificación, ¿cómo voy a entregar un montón de papel si están engrapados o sujetos a fólders con "broches BACO"? (estoy hablando de aproximadamente 100 trabajos finales). Si llevaban acumulando polvo en mi cubículo es precisamente porque no me había dado a la tarea de separar, sin embargo, habemos algunos que no solo acumulamos para tirar, sino además tenemos que tirar en orden:

 
Aunque parezca que las hojas sirven, no , así dejé hojas, fólders y los broches quedaron en una bolista... je.


El ejercicio ha llevado a algunos resultados más allá de lo esperado: la inmovilidad de los objetos genera hábitats para otros seres vivos, con vida efímera; así que es factible que en el transcurso de la tarea se tope uno con algún cadáver. Yo me topé con estos dos inquilinos:




Deshacerse de las cosas no solo es una cuestión de limpieza física, es también un ejercicio de desapego, una reflexión entre el pasado y el futuro; pensar en nuestra capacidad para construir y re-construir una narrativa... y a veces hasta darse cuenta de cuanto generamos que pensamos que un día serviría y a la vuelta de los tiempos termina en la basura.






viernes, 5 de julio de 2013

Héroes

Esto de no escribir con frecuencia te lleva a acumular ideas por compartir; así que - sin más, van algunas que se han estado gestando desde la semana pasada.

¿Quién es el héroe?
Jorge Font es un ya no tan joven esquiador que a los 18 años quedó cuadrapléjico - como él mismo dice - haciendo lo que más le gustaba hacer. Escuchando su historia y la importancia que tiene tu red de familia y amigos para sacarte adelante, él señala algo muy importante: los hérores son personas comunes que en un momento dado hacen cosas extraordinarias.
Lo extra-ordinario surge de situaciones que nos sacan del fluir de lo cotidiano: la enfermedad, los accidentes, las pérdidas, por ejemplo. Todo esto nos sucede al simple mortal que somos, ¿en dónde está lo extraordinario? en adaptarse, fijarse una meta y trabajar para conseguirla.
A veces pensar la forma en que superaremos un problema es incierto, porque la realidad nos impone limitaciones y lo que hacemos ante las circunstancias nos transforma... no se puede regresar al punto de partida en las mismas condiciones, algo se transformo: experiencia, capacidades, visión de la realidad, crecimiento.
Lo heroico es sumarse a esta oportunidad de crecimiento y pasar de la perspectiva individual a la comunitaria... la forma en que asumes las circunstancias te transforma, y toca la vida de los otros, transformándolas.
¿Qué se necesita para convertirse en un héroe? ni siquiera pensar en ello, responder a la circunstancia rebasando la negativa, el duelo... y hacer algo... estar allí, acompañar, donar sangre, participar... algo, que construya.
Y así, conozco una familia que en estas fechas se ha enfrentado a dos dolorosas circunstancias, y lo que han hecho en conjunto es actuar, sumarse... alrededor de una joven madre que con todo y un diagnóstico de cáncer elige tener a su hija y se pone a trabajar para buscar aliviar algo más que su circunstancia personal, o alrededor de un joven que no merece ser víctima y que sin embargo ha contado con una red de soporte que está permitiendo lograr algo que parece imposible - pero que desde lo humano solo puede explicarse gracias al misterio de la Vida y al esfuerzo que mantiene la esperanza... un milagro.
Un milagro que atribuyo a la suma de voluntades de personas comunes que demuestran que son capaces de lo extraordinario.



miércoles, 26 de junio de 2013

Gira 180°

En el libro aquél del cuerpo humano, de la colección "Time Life" - "niños" menores de 30 años, pregúntenle a sus papás de que estoy hablando - estaba aquélla imagen comparando los ángulos de visión que tenemos los seres humanos en relación con otras especies... y al parecer es razonable... a la mayor parte de nosotros nos sirve para transitar por la vida sin tantos incidentes fatales.
Lo que observamos de la vida lo vamos almacenando y procesando en el cerebro, y de allí vamos generando ideas, que tienen la función de explicarnos el mundo.
Estas ideas nos dan una visión amplia o estrecha de la realidad; la realidad es todo aquéllo que sucede fuera de nosotros y nos afecta, pero nosotros vivimos con interpretaciones de la realidad, basadas en nuestras ideas y nuestros filtros perceptuales.
Sucede que tarde o temprano en el camino nos tropezamos con obstáculos que parecen infranqueables... una pared de ladrillos a la mitad del camino, curiosamente se aparece en un ángulo por el que acabamos de doblar y francamente ni siquiera la imaginábamos ¿qué hacemos entonces?
En la conferencia del Dr. Randy Pausch - "The last lecture" - el tema se aborda con la afirmación "las paredes de ladrillo existen para que compruebes que tanto deseas algo"... un obstáculo es un obstáculo porque intuímos que detrás de él hay algo que nos resolverá un problema.
Pero no deja de estar allí... y no es la terquedad, sino la inteligencia, lo que nos permite salvar la pared y llevarnos un aprendizaje.
¿Cómo se aborda un problema? ¿por qué sabemos que es un problema?
A veces nos enfrascamos en el problema y lo convertimos en un lastre porque solo lo contemplamos desde un ángulo... estamos frente a la pared, aferrados a nuestros sentimientos (que provienen del pasado), nuestras ideas, sin darnos cuenta que tenemos justo a nuestras espaldas el espacio abierto... que no vemos porque no tenemos un ángulo de visión que nos lo permita.
A veces el sentimiento nos mantiene mirando el problema desde un solo frente - no es un gran descubrimiento, pero cuando en la práctica nos enfrentamos con los problemas nos tardamos - unos más, otros menos y para otros es muy difícil, en buscar otro ángulo para contemplarlo... no nos movemos ni un céntimetro, tampoco giramos.
Soltar el sentimiento que nos mantiene enfocados en un solo punto, cambiar el ángulo de percepción y transformar la culpa para pensar más en el futuro que en el pasado es algo que se aprende, y que distingue a quien sale adelante de una situación difícil y consigue lo que busca de alguien que culpa a la pared por estar allí, y no acepta que tiene un área de oportunidad simplemente si suelta aquéllo que no le permite ver las cosas desde otro ángulo.
¿Has visto las moscas que se topan una y otra vez contra el vidrio de la ventana buscando escapar? A veces no somos muy distintos a ellas.


sábado, 22 de junio de 2013

Si - ochentera, fresa y cursi - ¿y qué?

A los que nos tocó transitar entre la prepa y la universidad privadas entre finales de los setenta y principios de los ochenta nos queda al cien el apelativo de "fresas"... tanto, que cada vez que actualizo mi CV me da cierta penita aceptar que sí, estudié en la Anáhuac (cuando solo había una).
En defensa propia y la de mis compañeros de generación, debo decir que fresas éramos, pero nada de "ladys" o "mirreyes", porque los que había no gozaban de muy buena reputación ni siquiera en esa comunidad univesitaria, eran muy pocos y las devaluaciones (la defensa perruna del peso) no respetaban ni la elocuencia y ni el llanto de don José López Portillo.
En medio de todo esto, solo unos pocos afortunados (Satelucos, Polanco, Lomas y más arriba) tenían acceso al cable... a los demás, las ventanas del espectáculo eran Televisa, Televisa y Televisa; algunos "conocedores" y "outsiders" se daban el lujo de ser fans de Queen (y hasta viajaron a Puebla al legendario concierto de la banda, que no me explico - después de los desplantes de U-2 - cómo le hicieron para venir a México)...
Los demás, y particularmente mi círculo, ¡ay Dios! que pena decirlo, escuchábamos en FM-Globo estéreo (102.5, nadie diría que hoy es el espacio de Carmen Aristeguí) a Mocedades, José Luis Perales, a Daniela Romo y a Emmanuel. Después se consolidó en el 99.9 el rock en español, pero - por cuestiones de grupo y mantenimiento de la imagen hiper-fresa, me quedé en FM-Globo.
Por supuesto, no toda la música en español se tocaba en el radio, la música para "conocedores" - un fuerte movimiento compuesto por argentinos, chilenos, mexicanos, cubanos y algunos españoles que cantaban canciones italianas - eran privilegio de conocedores, y el rango pasaba de trova hasta canciones que solo he escuchado en discos, cintas y ahora en mi I-pad, como es el caso de aquélla de Lolita (1975) titulada "¿No notas que estoy temblando?", que a decir de mi amigo Ricardo - compositor también - era la excepción de todas las canciones compuestas por Juan Carlos Calderón (aunque para ser sincera, más de una letra es francamente incitante)... en esos tiempos la seducción y el sobrepasar los límites estaba muy, muy, muy asociada con la letra de algunas canciones: "Linda", con Miguel Bosé, "Con olor a hierba" (pasto, no cannabis) con Emmanuel, etc.
 Tenemos una memoria musical, que a veces funciona como el túnel del tiempo, detonador de nostalgia o incluso desahogo... y emblemática para mí - entre otros que destacaron de aquélla época - ha sido Daniela Romo... quien en su momento (y hasta la fecha) convirtió en canciones amores y tropiezos.
Así, hoy me resulta muy signiticativo encontrar la recopilación de canciones que hace en el disco que grabó una vez superada su reciente enfermedad... y curiosamente, en su circunstancia y en la de much@s otras personas... la letra de la canción - que le encantaba a mi amiga Norma y que a mí me rescató un par de veces, resulte tanto consoladora y esperanzadora; desde mi punto de vista, a veces lo cursi nos hace más llevadero el momento:
 


(No encontré una versión más reciente, este es el video original)

Si, ochentera, fresa y cursi.... pero también otras cosas.