En los últimos días he estado trabajando sobre el asunto de mis apegos, y lo más difícil de todo esto ha sido tener que enfrentar el síndrome de abstinencia. Finalmente me ilustraron al respecto... si el apego se define como un fenómeno psico-biológico que tiene su origen en la relación entre el ser humano vulnerable que somos cuando nacemos y el adulto que nos presta atención - sea o no la misma persona que nos acogió en el útero - se puede concluir que el apego es necesario para nuestra supervivencia.
Los apegos son salvavidas cuando necesitamos algo a que asirnos para sobrevivir, física o moralmente, y en este sentido también puede tratarse de personas, objetos, ideas, imagenes, fantasías, sustancias... lo que uno considera que lo puede sacar a flote.
El problema es seguir cargando el "apego-salvavidas" cuando logramos salir del agua, pensando que lo podemos necesitar en un momento dado... aunque el camino nos conduzca a la mitad del desierto. Así se trate de objetos, de comportamientos o de ideas, los apegos se integran a la biología y el ecosistema personal... "no nos hallamos" sin nuestras cosas, no estamos dispuestos a renunciar a nuestros escapes, pensamos que no podemos soltar algo "porque lo podemos necesitar más adelante"... vamos acumulando cosas - o nos vamos casando con ideas - dejando en ellas la esencia de lo que somos... sin darnos cuenta que realmente no son los apegos los que nos definen, pero yo diría que esto se debe a no querer explorar en la persona que cada uno es, y temer a la convivencia con uno mismo.
En otras palabras... el problema es no tomar la iniciativa para aprender a nadar.
Los apegos nos disfrazan la realidad, y a medida que vamos poniendo obstáculos entre uno y la realidad, vamos perdiendo perspectiva... pero comenzar a quitarse apegos - nunca me lo imaginé - también genera ansiedad... ¿qué sucede si me encuentro conmigo y no me gusto? ¿qué hago si finalmente acepto la realidad o me acerco a ella de manera cruda y dura? ¿podré con esto?
Yo todavía no termino de preguntármelo... pero hoy sé una cosa. Le agradezco a la destinataria de la llamada de auxilio que no me haya respondido, porque tuve que preguntar por otros lados y cuestionarme... y si bien el duelo por la separación por aquéllo que reconozco ha sido uno de mis apegos más profundos por mucho tiempo ha sido de manera particular físicamente desgastante, allí la llevo... forzarme a mirar las cosas desde otra perspectiva, finalmente, me ayuda a ampliar el horizonte; y tener más amplitud de campo, me permite identificar opciones.
Hay que dejar el salvavidas a la orilla de la playa y seguirle.
jueves, 20 de junio de 2013
viernes, 14 de junio de 2013
El bote es el lugar para la basura
Para Aixa
Alguna vez le escribí a una amiga una nota que decía esto, precisamente, el lugar para la basura es el bote.
Sin embargo, hay ocasiones en donde me tropiezo con la basura, y francamente se me olvida que debo depositarla en otro lugar. Para ello, el primer paso es reconocer a la basura como basura y elegir ponerla en su lugar.
Profundizando un poco, ¿qué significa esto?
Los seres humanos somos generadores de todo tipo de basura, y no me refiero únicamente a envases de PET o empaques de cartón, o cualquier otro tipo de desechos; me refiero a la basura existencial... aquéllas emociones, actitudes, sistemas cerrados de ideas, prejuicios, que nos obstaculizan el pensar y emprender acciones creativas en muchos sentidos.
La cuestión es que muchas veces solo percibimos las dimensiones, pero no somos capaces de identificar la basura como tal, ni tomamos decisiones al respecto.
Me queda claro que la basura no puede ignorarse; incluso me atrevería a decir - tanto con la basura física como la existencial - que es una cuestión de administración y liderazgo... aquél que quiera llegar a alguna parte, tiene que reconocer que hay basura - ya no digo obstáculos - basura en su camino, y tomar una decisión de donde ponerla.
La basura no puede simplemente cambiarse de lugar, debe separarse y quedar contenida en alguna parte: el bote, el relleno sanitario, particularmente en el sistema personal de alertas en donde se deposita para ser reciclada - en un momento dado - como una dosis de "ubicatex", indispensable para combatir la arrogancia.
La ley de la conservación de la materia nos dice que no puede simplemente desaparecerse; y si no se puede desaparecer - porque se convierte en otra cosa - tampoco puede ignorarse.
Por lo tanto, concluyo que una cualidad del liderazgo es tener la capacidad para reconocer la basura y la voluntad de colocarla en el lugar apropiado... nunca hacer como si no existiera, porque al final, la basura que se acumula y se ignora termina por sepultarnos.
jueves, 13 de junio de 2013
Arqueologías
Una vez me regalaron un libro titulado "La gran aventura de la arqueología", tendría como diez u once años... El libro relataba las historias de los arqueólogos euorpeos de los siglos XIX y XX y sus descubrimientos en Persia, Troya, Creta, y demás sitios legendarios.
Después me tocó vivir la etapa de la suscripción al National Geographic, y allí, las historias que siempre me resultaron fascinantes fueron, precisamente, las de arqueología: los nuevos sitios, las contradicciones, los hallazgos... y el horizonte se amplió a China, América Latina, y otros muchos lugares.
El mundo lo conozco por fotografías, más que por experiencias.
Hoy la conversación me trae a esos recuerdos, porque sucede que estoy con dos viajeros, quienes de pronto se ponen a conversar sobre vacaciones, y los sitios no son precisamente playas, sino esos espacios lejanos - en tiempo y ubicación - que para mi son fotos y puntos en el mapa.
Atreverme a pensar que hay lugares en el mundo que son más que referencias, me cuesta trabajo... y siempre he tenido a quien me saque de mi zona de confort para aventurarme a ellos.
El problema es este... tengo tantas ocupaciones aquí que ¿cómo aventurarme simplemente por hacerlo?
Bueno, me aventuré a Calakmul, por segunda ocasión... y peleando contra mí.
Después me tocó vivir la etapa de la suscripción al National Geographic, y allí, las historias que siempre me resultaron fascinantes fueron, precisamente, las de arqueología: los nuevos sitios, las contradicciones, los hallazgos... y el horizonte se amplió a China, América Latina, y otros muchos lugares.
El mundo lo conozco por fotografías, más que por experiencias.
Hoy la conversación me trae a esos recuerdos, porque sucede que estoy con dos viajeros, quienes de pronto se ponen a conversar sobre vacaciones, y los sitios no son precisamente playas, sino esos espacios lejanos - en tiempo y ubicación - que para mi son fotos y puntos en el mapa.
Atreverme a pensar que hay lugares en el mundo que son más que referencias, me cuesta trabajo... y siempre he tenido a quien me saque de mi zona de confort para aventurarme a ellos.
El problema es este... tengo tantas ocupaciones aquí que ¿cómo aventurarme simplemente por hacerlo?
Bueno, me aventuré a Calakmul, por segunda ocasión... y peleando contra mí.
jueves, 30 de mayo de 2013
Polvo en tus ojos
For Richard, Paula and Kathy Flores
Hoy es un día difícil, comenzó con una noticia que le pega a
mi corazón, porque mi vida se compone de lo que he pasado con otros, lo que he
aprendido y lo que me han brindado, y no puedo evitar que la noticia de hoy le
duela a mi corazón y me haga presente la experiencia de ser impotente ante lo
irremediable, de la imposibilidad de estar y acompañar dada la distancia, y el
sentimiento de orfandad en la que te deja la partida de alguien que llevas en
el corazón.
Entre los grupos scouts de la zona de Satélite, Echegaray y
anexas (incluye Arboledas), los hermanos Flores eran legendarios… del 122 de
Bulevares al 302 de Arboledas: Eduardo y Ricardo... los conocí en los
diferentes encuentros entre grupos scouts que teníamos, yo pertenecí al 186
¿Por qué destacaban tanto?
Entre otras cosas, por gritones, facha de malhumorados,
apasionados en su actividad y – ya conociéndolos de cerca – por una inteligencia
impresionante y un sentido de solidaridad y humanidad contagioso. Eduardo
siempre me pareció un oso grizzli, de lejos… de cerca era una persona que sabía
de todo… y que tenía el ánimo de un paracaidista cuando salta… porque los
cambios en la vida de Eduardo fueron sorprendentes, dejó una vida de sateluco y
una carrera de derecho para vivir en Chihuahua y estudiar pedagogía; la
vocación de educador lo llevó al doctorado y desde allí se convirtió en alguien
con una impresionante reputación en la Escuela de Graduados en Educación del
Tec de Monterrey: el doctor Flores se convirtió en leyenda.
Y lo hacía con esa afirmación tan suya de que si las cosas no le
salían como esperaba entre esos saltos que solía dar, siempre estaba la
alternativa de convertirse en vendedor en Sears.
Me tocó vivir de cerca una temporada con los Flores, y desde
hace años nos hemos encontrado y re-encontrado a lo largo de trayectorias…
Eduardo, Ricardo, y sus hermanas Paula y Kathy.
Ricardo estuvo allí para que yo cumpliera el sueño de
conocer la Tarahumara, no completa… más que conocer fue trabajar en la
Tarahumara, y Eduardo y Kathy – avecindados en Chihuahua – me ofrecieron su
casa en más de una ocasión, mientras Ricardo iba y venía, como siempre lo ha
hecho. A Paula la conocí después, en el trabajo, y desde entonces también hay
una especie de lazo de familia con ella.
Hoy me entero de la partida de Eduardo, quien – me da la
impresión – siempre le dió un sentido muy particular al asunto de las llegadas y las partidas;
y observo en esta despedida un ánimo de enfrentar la vida en sus propios
términos… y enfrentar así la despedida.
Las personas se quedan en tu corazón por lo que te aportan,
particularmente por la forma en que sus palabras y la experiencia de estar
contigo te dan elementos para ampliar tus propios horizontes, para entender la
vida… de Eduardo recuerdo al narrador de historias, al imaginador de
posibilidades y al que me contó que en la despedida uno le dice al otro:
“Hoy volvemos a ser polvo en el camino, y espero que algún
día vuelva a caer en tus ojos”.
Hoy caíste Eduardo, caíste en los ojos de más de uno… y te
quedas en el corazón de todos.
viernes, 10 de mayo de 2013
Diez lecciones de parte de mis hijos
Recuerdo el cartón de Mafalda donde afirma que si se trata de títulos, una es madre, otra hija y ambas se graduaron el mismo día.
Si cuento los años y las edades de mis hijos, yo ya voy como en el posdoctorado y nomás no termino de aprender cosas como las siguientes:
1. Si de verdad quieres dormir algo, sácalo de la cuna y pásalo a la cama... el papá dormirá feliz, en el sofá.
2. Nunca creas que las fotos de la mujer ejecutiva que trae traje sastre impecable, portafolio y un bebé cargando son reales... es imposible traer algo impecable cuando estás cargando a tú bebé... y ningún perfume supera el aroma a yogurth que te envuelve.
3. Explícale a tus amigos que no eres esquizofrénica porque te ven manejando y hablando sola, aparentemente... estás platicando con el bebé que va sentado atrás, una supone que el niño atenderá sus sabios consejos aunque no articule todavía una palabra.
4. Nunca mandes solo al papá con el niño al súper, le sacará algo que seguro ya le habían comprado antes.
5. Puedes marcar todo el material escolar, revisar tres veces la lista, entregar todo en el colegio... a la semana te volverán a pedir algo... también de seguro encontrarás en la mochila algo que nunca estuvo en la lista.
6. Las calificaciones de tu hijo, no son tus calificaciones como madre.
7. Si tu hijo en primero de primaria a la vuelta de la escuela, después de su primer examen te dice muy orgulloso "mamá, conteste todas las preguntas" "¿de verdad?" "sí, en las que no me sabía escribí "no lo sé" decide si es más importante el 7 de calificación o la honestidad... yo voté por la segunda y me mordí la lengua.
8. La paciencia y la cortesía son virtudes que se ponen en práctica en los festivales escolares, en la fila del colegio, en las juntas de padres de familia, etc.
9. Puedes desear que tu hijo se convierta en un Premio Nóbel, pagarle 8,000 clases y convetirte en su chofer y esclava para que, según tú, tenga éxito en la vida.... sorpresa si de verdad lo educaste bien hará lo que sepa hacer, será lo que quiera ser y te demostrará que tu "modelo de vida exitosa" es
cuestionable.
10. En mi experiencia, los hijos llegan para poner a prueba tus mejores cualidades y ponerte a trabajar en tus áreas de oportunidad... no son tuyos, como diría Gibrán, son parte de lo que la Vida quiere para sí misma.
¿Qué te han enseñado los tuyos?
Si cuento los años y las edades de mis hijos, yo ya voy como en el posdoctorado y nomás no termino de aprender cosas como las siguientes:
1. Si de verdad quieres dormir algo, sácalo de la cuna y pásalo a la cama... el papá dormirá feliz, en el sofá.
2. Nunca creas que las fotos de la mujer ejecutiva que trae traje sastre impecable, portafolio y un bebé cargando son reales... es imposible traer algo impecable cuando estás cargando a tú bebé... y ningún perfume supera el aroma a yogurth que te envuelve.
3. Explícale a tus amigos que no eres esquizofrénica porque te ven manejando y hablando sola, aparentemente... estás platicando con el bebé que va sentado atrás, una supone que el niño atenderá sus sabios consejos aunque no articule todavía una palabra.
4. Nunca mandes solo al papá con el niño al súper, le sacará algo que seguro ya le habían comprado antes.
5. Puedes marcar todo el material escolar, revisar tres veces la lista, entregar todo en el colegio... a la semana te volverán a pedir algo... también de seguro encontrarás en la mochila algo que nunca estuvo en la lista.
6. Las calificaciones de tu hijo, no son tus calificaciones como madre.
7. Si tu hijo en primero de primaria a la vuelta de la escuela, después de su primer examen te dice muy orgulloso "mamá, conteste todas las preguntas" "¿de verdad?" "sí, en las que no me sabía escribí "no lo sé" decide si es más importante el 7 de calificación o la honestidad... yo voté por la segunda y me mordí la lengua.
8. La paciencia y la cortesía son virtudes que se ponen en práctica en los festivales escolares, en la fila del colegio, en las juntas de padres de familia, etc.
9. Puedes desear que tu hijo se convierta en un Premio Nóbel, pagarle 8,000 clases y convetirte en su chofer y esclava para que, según tú, tenga éxito en la vida.... sorpresa si de verdad lo educaste bien hará lo que sepa hacer, será lo que quiera ser y te demostrará que tu "modelo de vida exitosa" es
cuestionable.
10. En mi experiencia, los hijos llegan para poner a prueba tus mejores cualidades y ponerte a trabajar en tus áreas de oportunidad... no son tuyos, como diría Gibrán, son parte de lo que la Vida quiere para sí misma.
¿Qué te han enseñado los tuyos?
sábado, 20 de abril de 2013
¿Y qué fue lo que me dio Hannah Schmidt?
Carlos Ruiz Zafón, en "La sombra del viento" afirma que uno encuentra en los libros lo que ya trae, es decir, los libros que nos llegan o nos marcan son espejos, donde encotramos respuestas, empatía o preguntas.
Hace unos meses me tropecé con la película "El lector", y no pude evitar buscar el libro... hay ocasiones en que el libro lleva a la película, o viceversa. En esta ocasión la película me llevó al libro, y quiero decir - sin que suene a cliché - que el libro, al ser narrado en primera persona, nos da una visión introspectiva del protagonista, que no tiene la película.
Dos cosas destacan en esa lectura, la primera el dilema moral con el que se tropieza el protagonista, quien recurre a Kant, y nos muestra lo limitado de un gran filósofo cuando las pasiones y el deber se confunden... cosa que en cualquier vida humana sucede, por eso la ética es importante... no basta con conocer la teoría, la búsqueda de "lo correcto" particularmente en relación con uno y con los demás, puede ser tarea desgastante.
Pero algo más que el libro me puso enfrente es la frecuente pregunta de un joven sacudido por las pasiones, en confrontación con la realidad e intentando responder de manera ¿amorosa? ¿solidaria? al conflicto que le causa ser conocedor de una injusticia en contra de alguien de quien se enamoró y pensar que tal vez está haciendo demasiado por ella.
¿Qué me ha dado Hannah Schmidt? pregunta en más de una ocasión, tratando de resolver si debe ser empático y solidario con la mujer que una vez fue su amante y que lo abandonó porque no quiso enfrentar sus carencias delante de él.
Las acciones del protagonista, al menos en mi caso, me llevan a descubrir que la relación con Hannah abre a Michael Berg la experiencia del erotismo, de la compasión, de la solidaridad y - finalmente - del respeto... no es lo que ella hace, es lo que el descubre a través de ella, y aquéllo que lo cuestiona y la forma en que lo resuelve le permite ser quien es, finalmente.
¿Qué me han dado a mí las y los Hannah Schmidt que han pasado por mi vida?
Hay días en que pienso que hay relaciones que no maduran o fructifican como yo quisiera, pero solo estoy mirando hacia afuera, solo pretendo que el otro lea mis intenciones, que las interprete como yo quiero que las interprete, y esto no sucede, porque uno no es capaz de vivir la vida de otro.
A los Otros, con quienes he vivido en distintos momentos, diferentes experiencias, los tengo en la memoria, forman parte de lo que soy, de lo que he aprendido, de la manera en que me relaciono con otras personas con quienes la vida me va poniendo en contacto.
Al final es la experiencia compartida, lo que permite crecer aprendiendo de nuestros aciertos y nuestros fracasos en relación con los demás... nunca somos los mismos después del encuentro dinámico y complejo con otro, aunque las cosas no resulten como lo hubiésemos deseado.
Hace unos meses me tropecé con la película "El lector", y no pude evitar buscar el libro... hay ocasiones en que el libro lleva a la película, o viceversa. En esta ocasión la película me llevó al libro, y quiero decir - sin que suene a cliché - que el libro, al ser narrado en primera persona, nos da una visión introspectiva del protagonista, que no tiene la película.
Dos cosas destacan en esa lectura, la primera el dilema moral con el que se tropieza el protagonista, quien recurre a Kant, y nos muestra lo limitado de un gran filósofo cuando las pasiones y el deber se confunden... cosa que en cualquier vida humana sucede, por eso la ética es importante... no basta con conocer la teoría, la búsqueda de "lo correcto" particularmente en relación con uno y con los demás, puede ser tarea desgastante.
Pero algo más que el libro me puso enfrente es la frecuente pregunta de un joven sacudido por las pasiones, en confrontación con la realidad e intentando responder de manera ¿amorosa? ¿solidaria? al conflicto que le causa ser conocedor de una injusticia en contra de alguien de quien se enamoró y pensar que tal vez está haciendo demasiado por ella.
¿Qué me ha dado Hannah Schmidt? pregunta en más de una ocasión, tratando de resolver si debe ser empático y solidario con la mujer que una vez fue su amante y que lo abandonó porque no quiso enfrentar sus carencias delante de él.
Las acciones del protagonista, al menos en mi caso, me llevan a descubrir que la relación con Hannah abre a Michael Berg la experiencia del erotismo, de la compasión, de la solidaridad y - finalmente - del respeto... no es lo que ella hace, es lo que el descubre a través de ella, y aquéllo que lo cuestiona y la forma en que lo resuelve le permite ser quien es, finalmente.
¿Qué me han dado a mí las y los Hannah Schmidt que han pasado por mi vida?
Hay días en que pienso que hay relaciones que no maduran o fructifican como yo quisiera, pero solo estoy mirando hacia afuera, solo pretendo que el otro lea mis intenciones, que las interprete como yo quiero que las interprete, y esto no sucede, porque uno no es capaz de vivir la vida de otro.
A los Otros, con quienes he vivido en distintos momentos, diferentes experiencias, los tengo en la memoria, forman parte de lo que soy, de lo que he aprendido, de la manera en que me relaciono con otras personas con quienes la vida me va poniendo en contacto.
Al final es la experiencia compartida, lo que permite crecer aprendiendo de nuestros aciertos y nuestros fracasos en relación con los demás... nunca somos los mismos después del encuentro dinámico y complejo con otro, aunque las cosas no resulten como lo hubiésemos deseado.
lunes, 8 de abril de 2013
"Nostalgia de la luz"
Así se titula una película que habla sobre observaciones astronómicas desde el desierto de Atacama en Chil. Hoy solo estoy tomando prestado el título para compartir algunas reflexiones que llegaron ayer, cuando finalmente resolví poner en orden cortinas y ventanas.
Los seres humanos somos extraños; construímos espacios - ventajas incluídas - y después los tapamos con cortinas, porque "la luz nos molesta".
En mi caso, es una lucha constante por mantener ventanas abiertas y cortinas descorridas; si no lo logro, las cortinas deben ser delgadas, que dejen pasar luz, que permitan intuir el paisaje.
Pero pasa el tiempo, y el polvo se hace dueño de las cortinas, y de los vidrios... y yo dejo que se acumulen; hasta que un buen día, quito cortinas, limpio vidrios y descubro nuevamente la luz, que sin el filtro del polvo, destaca de manera especial a través de las ventanas.
La vida es un contínuo acumular, el polvo es aquéllo que el pasado deja a su paso. De pronto, sin darnos cuenta, la vida no nos parece tan clara, porque el polvo acumulado distorsiona el paso de la luz.
Y así, me pongo a reflexionar; si una ventaja tiene el trabajo manual es que permite pensar en algo más:
El polvo es inevitable... el polvo también es parte de una forma de vida (Horton, el elefante protagonista del cuento del Dr. Seuss lo sabe muy bien; en el polvo puede existir vida, personas que son personas "sin importar su tamaño").
El polvo es acompañante del agua... el agua recoge al polvo, limpia... pero el polvo es lo que queda cuando el agua se evapora.
El polvo es la única evidencia que queda del "Amor constante más allá de la muerte" (Serán ceniza, más tendrá sentido; polvo serán, mas polvo enamorado... Francisco de Quevedo).
Pero el polvo no se puede acumular indefinidamente sin cobrarnos una factura.
Para quien permite que el pasado se acumule, en las ventanas o en la vida, la limpieza se produce por nostalgia de la luz, por la necesidad de ver con claridad... y el ejercicio permite dejar el pasado para mirar con claridad el presente, imaginando el futuro.
Los seres humanos somos extraños; construímos espacios - ventajas incluídas - y después los tapamos con cortinas, porque "la luz nos molesta".
En mi caso, es una lucha constante por mantener ventanas abiertas y cortinas descorridas; si no lo logro, las cortinas deben ser delgadas, que dejen pasar luz, que permitan intuir el paisaje.
Pero pasa el tiempo, y el polvo se hace dueño de las cortinas, y de los vidrios... y yo dejo que se acumulen; hasta que un buen día, quito cortinas, limpio vidrios y descubro nuevamente la luz, que sin el filtro del polvo, destaca de manera especial a través de las ventanas.
La vida es un contínuo acumular, el polvo es aquéllo que el pasado deja a su paso. De pronto, sin darnos cuenta, la vida no nos parece tan clara, porque el polvo acumulado distorsiona el paso de la luz.
Y así, me pongo a reflexionar; si una ventaja tiene el trabajo manual es que permite pensar en algo más:
El polvo es inevitable... el polvo también es parte de una forma de vida (Horton, el elefante protagonista del cuento del Dr. Seuss lo sabe muy bien; en el polvo puede existir vida, personas que son personas "sin importar su tamaño").
El polvo es acompañante del agua... el agua recoge al polvo, limpia... pero el polvo es lo que queda cuando el agua se evapora.
El polvo es la única evidencia que queda del "Amor constante más allá de la muerte" (Serán ceniza, más tendrá sentido; polvo serán, mas polvo enamorado... Francisco de Quevedo).
Pero el polvo no se puede acumular indefinidamente sin cobrarnos una factura.
Para quien permite que el pasado se acumule, en las ventanas o en la vida, la limpieza se produce por nostalgia de la luz, por la necesidad de ver con claridad... y el ejercicio permite dejar el pasado para mirar con claridad el presente, imaginando el futuro.
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