jueves, 9 de abril de 2020

Movimiento e inmovilidad

Los seres humanos nos constituimos como tales a través de la acción, a partir de la idea de que se puede intervenir el entorno, adaptarlo a nuestras necesidades.

Desciframos el lenguaje de la creación para ejercer poder en busca de una trascendencia provocada por el insuperable miedo fincado en la conciencia sobre el paso del tiempo y la muerte:
"¿Nada quedará de mi nombre?
¿nada de mi fama aquí en la tierra?
Al menos flores, al menos cantos" 
Ayocuan

Remitidos al hogar, intentando llevar una vida que la división del mundo en público-privado transformó desde hace siglos, que en los últimos años - y gracias a la irrupción de la tecnología en la vida cotidiana -  ha sido desdibujada sin desdibujarse por los efectos de la llamada "modernidad líquida", en donde las libertades para autoconstituirse se rebelan contra los roles tradicionales, que de pronto resultan necesarios en el encierro y la imposibilidad de llevar la vida como estamos acostumbrados ... es alimento idóneo para la neurosis, para que los demonios - más imaginarios que reales - aticen y alimenten los miedos sobre lo que puede pasar, que todavía no pasa.

Y los llamados a la racionalidad a la que tan poca confianza se le tiene, dados los desastres que hemos testificado en una y otra ocasión, provocan escepticismo, burlas, desafíos.

Inventamos la productividad, y la llamamos éxito; establecimos metas a partir de estereotipos donde se supone debemos encajar, diseñamos los espacios - desde los procesos hasta las tallas - con la idea de homogeneizar, estandarizar y al mismo tiempo destacar nuestra idea de exclusividad.

Hoy todo esto es puesto en duda.

Hoy nos damos cuenta de que el mundo feliz no es para todos, de que los ideales de grandeza son alucinación de unos cuantos, de que la escasez de privilegios nos presenta la ilusa falsedad de lo que "libres e iguales" significa.

Hoy estamos - más que nunca - en la balsa de la Medusa, dispuestos a arrojar de vuelta al mar a aquellos quienes pugnan por su lugar en la única esperanza que contemplan entre el misterioso y embravecido mar.

Pero en el mundo de ideas opuestas en las que vivimos... la dignidad no se puede entender sin la misera humana... tenemos que contemplar miseria para esforzarnos en realizar lo digno, que no pasa por el éxito, la acumulación, el cumplimiento a rajatabla; pasa por la comprensión, la solidaridad y el entender - hoy más que nunca - que hay un tiempo para todo y que los tiempos no los establecemos los seres humanos, y que lo que corresponde es hacer de la experiencia algo que nos brinde una mejor forma de vivir.

"Aquí en la tierra es la región del momento fugaz, 
¿También es así la región donde de algún modo se vive?
¿Allá se alegra uno?
¿Allá hay amistad?
¿O solo aquí en la tierra hemos venido a conocer nuestros rostros?"
Ayocuan

Xotlatzintla: Ollin
León Portilla, M. (1978). Trece poetas del mundo azteca. Disponible en: http://www.historicas.unam.mx/publicaciones/publicadigital/libros/trece_poetas/04_12_poetas11.pdf

miércoles, 2 de enero de 2019

Teoría y práctica de la 4T

Esto de ser "migrantes digitales" tiene sus costos en lo que respecta a algo que en las administraciones públicas recientes se le llama "gobierno electrónico".
La realidad es que ese gran invento del siglo XIX llamado burocracia se resiste en todas las maneras posibles a dejar sus tareas en manos del internet, y para ello cuenta con el factor humano.
Sucede que mi carrera "godín" inició en los remotos tiempos de 1983, con la consabida alta en el IMSS y la bendita "hoja rosa"; desde allí, y en forma considero extraordinaria en los tiempos y modalidades del trabajo que corren, he tenido siempre el mismo patrón... pero no siempre un contrato permanente: mi historial de trabajo son muchas altas y bajas ante el Seguro Social... pero allí sigue.
Sucede que no le había dado mucha importancia, mi última incapacidad ya tiene 26 años (y contando), pero cuando a uno le sugieren que actualice los datos y revise cuál es la UMF que le corresponde, no hay como adentrarse en el fascinante mundo del gobierno electrónico para descubrir que te reportan errores con tu información y que tienes que acudir a la sub-delegación correspondiente para actualizar tus datos.
Y decidí aprovechar las vacaciones para cumplir el cometido de ponerme al día.
DÍA UNO: Ubiqué la sub-delegación, me presenté e hice dos filas para pedir información. El primer resultado me mandó a una ventanilla 14, completamente inmóvil (¿Será porque era el día de los Inocentes?); 30 minutos después un caballero con el correspondiente gafete pasa uno por uno con los alineados derechohabientes para preguntar a qué van y señalar cuáles son los requisitos que deben cumplir... termina la primera etapa del trámite, me voy con la información que necesito, dispuesta a regresar en la siguiente oportunidad ("¿trabajan el lunes (31 de diciembre)?" "sí señora").
DÍA DOS: Llego con los papeles requeridos, espero 30 minutos en la fila, la primera respuesta a mi solicitud es "eso no se hace aquí"... sonrisa de fin de año, vuelvo a explicar mi problema "es que la consulta en internet me mandó para acá, y de la ventanilla de la entrada me mandaron a esta fila"... revisa... ¡sorpresa! tengo dos números de afiliación y yo ni enterada. "El primer paso es solicitar que se homologuen los números", entonces me dan un papelito con indicaciones para bajar un formato y me piden que me presente con todos los documentos. Fin del día dos.
INTERMEDIO: La dirección que me mandan no está disponible... como soy terca - y sé algo de búsquedas en el internet - localizo el dichoso formato que ha de llenarse "a mano y con tinta negra"... lo bajo, junto con sendos reportes de semanas cotizadas, correspondientes - ahora sé - a mis dos números del Seguro Social... y del "papelito rosa", ni sus luces.
DÍA TRES: Solo hay una persona antes de mí, cuando llego a formarme, de nuevo, en la ventanilla 14, acepta mis papeles y me indica que pase a esperar que me llamen desde un escritorio - supongo que ese paso o bien es para tener "cercanía" con los derechohabientes, o bien, porque ya no tienen otra ventanilla... en fin, que después de 30 minutos más, una señorita se sienta a entrevistarme... y bueno, el trámite todavía no procede porque ... hay una inconsistencia entre la información de mi acta de nacimiento y mi CURP... el número del acta no corresponde al número de la página que aparece en una serie numérica... o sea, del 56 en una al 57 en otra... y hay que ir al módulo del RENAPO para actualizar el dato. Aparentemente es un trámite sencillo, solo hay que apersonarse en la Unidad de Servicios Administrativos local, que se ubica a 5 minutos en carro... llego, interrumpo la charla de inicio de año de las señoritas del mostrador para solicitar el trámite y... "fíjese que el compañero que lo puede llevar a cabo porque es quien tiene la clave regresa de sus vacaciones hasta el lunes"...
"Gorditos y bonitos" como dice el jefe "Skipper" de la película "Madagascar"... "gracias señoritas, feliz año"...

DÍA CUATRO... por venir, deseando que los Reyes me hagan un milagro y que todo fluya como debe.


domingo, 2 de diciembre de 2018

2 de diciembre de 2018


Me educaron transitando por muchos escenarios; la historia familiar, la biblioteca de mi abuelo, el colegio de monjas, la Revolución Mexicana, el otro abuelo que comenzó en el PCM y terminó en el PRI, mi abuela migrante y mi abuela huérfana, ambas abriendo camino hacia adelante para sus familias, el temblor del 85, las enfermedades y los centros hospitalarios, un bebé muerto en los brazos y la discapacidad… entre otras vivencias, me educaron para transitar por muchos escenarios y desarrollar el hábito de someter a la duda las creencias, eligiendo en un momento dado creer con una buena dosis de suspicacia cuando uno entiende que el tránsito por la vida no reside única y exclusivamente en la voluntad de una.
A principios de año a mi hijo lo seleccionaron en un programa corporativo que llaman de “talentos” pero lo mandaron a trabajar en los sótanos de la empresa, donde encontró que todo el “glamour” del “Acuario” (nombre más que apropiado… las especies marinas encerradas en condiciones óptimas se lucen ante los ojos de los demás y de sí mismas) … en fin, que todo el “glamour” del “Acuario” está sustentado en algo muy parecido a la historia de “Omelas” de Ursula K. Le Guin: maltrato, abuso, incompetencia, pudrición, abandono.
(Es decir, no es un cuento aquello de que la comodidad de pocos – porque está muy lejos de llamarse felicidad – está construida sobre la miseria de muchos.)
Aquél socavón de Cuernavaca, y tantos otros que de pronto se abren desde las entrañas de la tierra y desgastan el piso frágil sobre el que nos movemos no son metáforas, son realidades… pero en el caso de lo social, son graves y urgentes. Si no nos percatamos que nuestras vidas se construyen en terrenos que se están desgastando por dentro, si el gigante tiene pies de barro y no lo sabe, esto se va a desmoronar.
Escucho, leo e interpreto que para muchos la esperanza parece ser una llave sólida que abrirá la puerta del futuro o una solución milagrosa… la esperanza – en mi experiencia - es frágil y sus realizaciones no son las que imaginamos, tenemos que reconocer los límites de lo humano y de las capacidades. También tenemos que reconocer que los logros – tan lejos del “y vivieron felices para siempre” – son resultado de la solidaridad y un tejido social que está vivo y es pensante, que suma voluntades por encima de las recriminaciones y rencores.
Yo no creo en milagros que le dan vuelta a la realidad de acuerdo con lo que uno imagina… creo en pequeñas victorias que tendríamos que ir sumando para consolidar logros y esto requiere limpiar el sótano, convertirlo en un lugar habitable y  - ante todo – apostar por un desarrollo humano que se ve constreñido ante la terquedad infantil en la que muchos permanecemos, en la que esperamos que otros nos den y otros se adecuen a nuestras necesidades (legítimas) y nuestros caprichos (cuestionables)… sacar la impotencia del sótano, aprender a vivir con una realidad que entre todos podemos gestionar para dignificar la vida… ese es el reto.
“Antes que saber, prefiero dudar” (Dante) … me quedo con mis dudas, ofrezco la voluntad de la escucha, el diálogo y las acciones que devengan de ello para construir las pequeñas soluciones desde la base, y al tiempo… a ver cuánto maduramos en el camino.

Luz Castillo
2 diciembre 2018

domingo, 24 de mayo de 2015

Fin de semana Regio



Será porque odio perder el tiempo, pero venir a Monterrey para un curso de dos días, regresar al D.F. el viernes por la noche, y de nuevo a Monterrey el domingo a medio día, para un curso de tres días... no es lo mío.
Así que pedí que me dieran la oportunidad de quedarme el fin de semana en Monterrey, en plan austero (léase, de 7 noches pasé 4 en Residencias III, que son las mejor equipadas), ¿qué hacer el fin de semana?
De pronto me dí cuenta que la única que tenía que elegir sobre el tiempo del que disponía era yo... y como no estoy para "shopping" ni hice planes con algún amigo... decidí empujar mi natural tendencia a aislarme y pedí un taxi para ir a dar la vuelta al centro.
Tengo viniendo a Monterrey más de veinte años, casi siempre por cuestiones de trabajo. Hace cuatro años, apenas, llegar al Tec era quedarse en el perímetro del Tec... la inseguridad y el miedo se habían convertido en un rasgo distintivo de una ciudad cuya población se distingue por ser esforzada y trabajadora.
Narcobloqueos, balaceras, pocas personas en las calles.
Fue entonces cuando el segundo y tercer sector - es decir, los empresarios y la sociedad civil, decidieron plantarle la cara al chantaje y al desorden, y puedo decir que lo han conseguido.
Ayer me pasee por la Macroplaza, llegué al Paseo de Santa Lucía, recorrí el Museo de Historia Mexicana y el del Noreste, asistí a un espectáculo de danza folclórica al aire libre... y en todo momento se encontraban familias ocupando el tiempo en el paseo y la convivencia.
Hoy - como ayer no me dio tiempo - pagué mi visita a ese maravilloso espacio que es el MARCO... no podría ser más oportuna, dos exposiciones: Kati Horna, que para alguien tan torpe, tan ignorante y tan admiradora de la fotografía me resultó todo un descubrimiento... y Stanley Kubrick (hasta el 26 de julio).
Hace mucho que no me sentía tan contenta saliendo de algún lugar.
Y en el fondo, me conmueve profundamente ver a la gente en las calles, bailando danzón con los compases de la banda del municipio, participando en una carrera de 10 km. convocada por la diócesis, disfrutando de los grupos de baile folclórico o mojándose en las fuentes alrededor del canal que simboliza el revivido río de Santa Lucía.
Esto no ha sido gratuito... yo considero que recuperar la calle es una victoria para la sociedad civil, para los que se quedaron a defender su ciudad y pusieron el empeño para conseguirlo.
Ojalá que los Regios y todo el Estado de Nuevo León se constituya en un ejemplo de lo que se puede lograr cuando la ciudadanía se pone de acuerdo.


sábado, 9 de mayo de 2015

Perder el miedo, cultivar la esperanza


No sé si quienes me conocen de hace tiempo se acuerden de este rasgo mío... le tengo pánico al vacío, he hecho rappel, pero no es precisamente mi actividad favorita; alguna vez me he puesto un snorkel y después de un rato lo he dejado, nunca me he subido a una montaña rusa de aceptables dimensiones... en mi proyecto de vida no está lanzarme en paracaídas, o bungee o algo por el estilo... detesto las tirolesas y hasta los 52 años nunca consideré la posibilidad de bajar por un tubo de bombero.
El año pasado, sin embargo, la tentación de mi hija por bajar por el tubo era mucha... e ignoro porqué, me decidí a enseñarle; la semana pasada repetimos el experimento, sin que quien esto escribe pueda afirmar que salió sin raspones del asunto... a los 53 uno no debería hacer esto, creo, pero soy hija de mi padre y que le vamos a hacer.
Pensando en la experiencia, esto tiene que ver con superar el miedo; si algo he aprendido en estos años de hacerle de mamá, es a esto, a superar el miedo.
Cuando la vida te pone en contacto con otra persona, vulnerable, dependiente, frágil... como lo es un bebé recién nacido, un niño pequeño, una persona con discapacidad o un anciano, no queda de otra, porque se necesita actuar, no se puede esperar que la circunstancia se resuelva sola.
Ese es la gran lección de la vida, cuando te comprometes en serio con el proyecto de otro. En particular, cuando uno ejerce de madre o padre - más allá del hecho biológico - se encontrará haciendo y enfrentando situaciones que nunca puso en el proyecto de vida que especulaba en un momento dado: desde superar el miedo al vacío (no del todo, pero es algo) hasta el enfrentar una injusticia... pensando siempre que el final de la tarea es lograr que el hijo se exprese con su propia voz, que la encuentre a partir de escuchar y escucharse, desde fuera y desde dentro... cultivándola, ejercitándola, perdiendo el miedo, superando aquéllos propios y los que le vamos heredando en esta sociedad de "Miedo líquido".
Yo no he podido superar el hecho de poner inyecciones... y la vida ha sido lo suficientemente generosa para que no tenga que hacerlo hasta el momento... pero entiendo que ejercer la maternidad y la paternidad implica dejar a un lado los obstáculos que uno mismo se pone, superar prejuicios, aprender a hacer, aprender a aprender... sumergirse en el otro que está a tu cuidado, para que con el paso del tiempo se convierta en lo que está llamado a convertirse.
Y para eso, la esperanza y la posibilidad; la búsqueda de perspectivas distintas sobre una misma situación, la capacidad de abrir camino y después dejar que el otro se lo abra, son tareas irrenunciables, porque forman parte de estar vivo.
Deberíamos dejarnos de estas divisiones de padre y madre... de biología y legalidad... y darnos oportunidad de reconocer nuestra ineludible responsabilidad por hacer para todos un mundo donde se vida decentemente, incluyendo siempre a quienes - por nuestros juicios, prejuicios y culpables olvidos - dejamos en estado de vulnerabilidad y fuera de la dinámica.
Hay que celebrar el cuidado, el respeto y la responsabilidad a través del gozo y el reto que nos ofrece la presencia de los hijos.


miércoles, 29 de abril de 2015

Looser

Bueno, hay días así...
... soy un fiasco con los impuestos, con las tarjetas de crédito, etc. etc. etc.
pero supongo que mi parte optimista, esa que no se rinde, encontrará la manera de arreglarlo...
perdón por los que no me han escuchado decir ¡CARAAAAAAJOOOOOO!
Pero bueno...
pero si tienes un mal día con los impuestos, porque todavía no dominas el arte de las deducciones, hay que sumarle lo que más me ha irritado a lo largo y ancho de mi vida... precisamente esto último, lo ancho...
y que mi padre opine al respecto... ¡argh!
y que me pasen el anuncio de las flacas de Nike... solo para seguir documentando mi optimismo, que quedó ni perfectamente documentado el viernes pasado ... dos meses haciendo el intento de dejar lo que me sobra en el gimnasio tres veces por semana, para encontrar que pesas más de lo que pesabas cuando comenzó todo esto.
¿Le sigo?
Quisiera encontrar la manera de leer mejor a mi hija, y saber cómo recuperar con ella el entusiasmo, las ganas, la alegría...
Quisiera tener oportunidad de dejar esta casa, hacerme cargo de la mía... de hacerme buen cargo de la cuestión financiera, que me tiene capoteando deudas y sin posibilidades de comenzar a construir, porque antes tengo que tapar los agujeros.
Quisiera que a alguien no le importaran mis dimensiones, y que por lo menos me hiciera reír un rato...
Quisiera encontrarme un nuevo proyecto...
Pero por lo pronto, solo me queda imprimir la mugrosa declaración y pasar a pagar...
CARAAAAAAJOOOOOO




sábado, 11 de abril de 2015

Incertidumbre

Dar un paso adelante, dejando las "certezas" detrás, tomando una decisión, no está exento de su dosis de incertidumbre... pedir algo, que te lo concedan, implica pensar en un escenario nuevo...
¿Qué hacer? ¿Cómo? ¿Hasta dónde? ¿Qué gano? ¿Qué pierdo?
Eso solo lo puedo saber una vez que se cierra el ciclo y se inicia otro... que arranca acompañado de la falta de certezas.
Aunque tal vez algunas certezas nos sirven para sentir algo de firmeza en el nuevo terreno que vamos conociendo paso a paso...
- La certeza de que lo que has aprendido aplica para muchas otras actividades,
- que la vida es un acto de creación continua, y que toma rumbos de acuerdo con las respuestas que vamos generando ante la realidad,
- que entre todo aquéllo que significa "abandonar" algo... cuentas con la amistad y solidaridad de muchos testigos de tu esfuerzo, quienes han compartido tareas y experiencias, de los que has aprendido y a los que has brindado lo poco o mucho que les puedes aportar.
Nada de esto pesa, lo trae uno puesto, y tal vez eso sea suficiente para seguir adelante, para imaginar y crear, para aventurarse en nuevos paisajes y darse la oportunidad de vivirlos, de ser uno con ellos y entrar en un proceso de transformación continua.
El cambio no lo genera una declaración, sino las acciones que devienen de ella.


lunes, 6 de abril de 2015

Luz

Para Sheilla y Christian

La luz es un fenómeno físico, extraño, milagroso... la primera hechura del Creador, por lo tanto, criatura de la palabra.
La luz es lo que nos permite darnos cuenta de lo que nos rodea, lo bello, lo que destrozamos, lo que nos obliga a transformar el espacio y transformarnos a nosotros mismos cuando vemos las imágenes que nos devuelve el espejo y tomamos decisiones.
La luz matiza el paisaje, y con ello convierte en emoción lo que a primera vista resulta cotidiano.
La expresión "dar a luz" significa el resultado de un acto de creación, de vida...
La luz, al colarse por las grietas del espacio obscuro, nos devuelve la esperanza.
Y la luz, como la Vida, se nos cuela y se nos planta enfrente en el momento menos pensado... convirtiéndose en un misterio gozoso.
Y - como diría el piloto de "El Principito" - cuando uno está delante de un misterio, no queda más que rendirse ante él... y hacer lo que nos pide.
Si la Vida se filtró de manera inesperada y planto una semilla de luz en tu interior... disfruta el misterio, habla con él, acúnalo en tu vientre ... llegará el día en que lo tengas entre tus brazos... y comience su jornada para brillar con luz propia.
Por lo pronto, esa semilla de luz ya forma parte de tu sonrisa.


lunes, 16 de marzo de 2015

Inconformarse

Si de algo puede servir la experiencia, es desarrollar la capacidad para elegir sus batallas... y el crecimiento, el cambio, el ocupar un lugar son batallas que nos corresponden todos los días.
Desde superar el impulso de quedarse en la cama hasta darse tiempo y espacio para ponerse a hacer ejercicio; dedicarle tiempo a la abuela en una fecha que preferirías estar haciendo otra cosa... hasta forjate tu propio espacio, o escoger el punto en donde quieres comenzar a romper el mundo para labrar la salida al laberinto.
Diría Sun-Tzu que las batallas las elige uno, partiendo del conocimiento de sí mismo, el reconocimiento del terreno, los recursos, el oponente... hay batallas a las que entrarle y batallas que son una guerra de desgaste, en la que ninguno gana y toda la energía se pierde.
Sin embargo, también hay que aprender a estar alerta, posicionarse en un punto que le de a uno una visión completa del paisaje y fluir con el Tao.
La disciplina y la autocontención son armas para el guerrero... pero conformarse es enajenarse, perderse, hacerse borroso... asumir que la mejor manera de actuar es ponerse "flojito y cooperando" expresión que desde mi punto de vista refleja que no estamos dispuestos a cambiar sino a conservar nuestros privilegios; que los demás importan poco en esta dinámica y que el perfeccionamiento que refleja la idea de virtud no es prioridad, sino algo que debe combatirse con abulia.
Ahora que cacareamos tanto el regreso de la ética a nuestras prácticas, pensamos que basta con barnizar de moralina nuestras acciones; el sentido de la ética no es este, la ética proviene del carácter, del cultivo de la excelencia, el autoexamen y la batalla cotidiana por hacer las cosas bien, actuando bien.
También pensar la ética y reconocer la dignidad representa generar interdependencia - conocimiento de sí, conocimiento del otro, conocimiento de la actividad, conciencia de que se hace-haciendo, autocontención, permiso, escucha, búsqueda... examen de nuestras acciones comunes.
La acción es incluyente, y así debiera ser la gestión de las batallas.
No es "flojito y cooperando", no es conformarse... es conciencia para elegir correctamente las batallas que puedes ganar.



sábado, 14 de marzo de 2015

Dignidad, respeto, empatía

Hoy la vida me puso en perspectiva, hizo lo que quiso y yo tuve que responder.
Esto es subjetivo, existencial pero no creo que se salga de lo que es ser lo que soy... un ser humano.
Ayer - para decirlo en pocas palabras - formé parte de una conversación ... aunque de pronto pienso que cada quien estaba hablando, simplemente... y como el "centro" de la conversación era yo... pues baste decir dos cosas, primero, me quebraron como hace años no me sucedía, y segundo, cuando todo esto terminó, mi única intención - parafraseando el título de la obra de teatro, salí pensando "No sé si cortarme las venas o dejármelas largas", porque si aquéllo esperaba remediar algo, solo consiguió poner en mi cabeza la imagen de que tengo que recoger mis pedazos y ver que armo con ellos.
Me fui a dormir con la ilusión de que hoy habría oportunidad que alguien más cercano, más respetuoso y capaz de decirme la neta, me escuchara... pero no sucedió. Cuando necesito algo de afecto, de pronto no tengo más persona con quien hablar que yo misma.
(Disgresión, ese verso de Machado que dice "quien habla solo espera hablar con Dios un día" es mi mejor justificante para considerar que la única persona a la que puedo recurrir es la que traigo puesta).
¿Y de qué me hablé?
Tengo que decirme que no soy tan inútil, ni tan víctima... de verdad, la resiliencia puede mostrarse mejor en una barra de hule que en una barra de hierro... y sospecho que yo estoy en la segunda categoría, es decir, tal vez no se nota mucho, no me vea muy flexible, pero tengo capacidad tanto de resistir la presión como de regresar a mi estado anterior.
Tampoco estoy sorda ni soy inconsciente... ni pienso que la realidad debe ser cómo yo creo, soy observadora, me fijo en detalles y hago algo por arreglarlos, aunque a otros le resulte ofensivo.
Sé que tengo que darle una conclusión constructiva a toda la experiencia de ayer, este es el resultado de mi conversación.

En una relación que dura, en el escenario que se trate (pareja, trabajo, comunidad, etc.) ha que considerar que no se trata de almas gemelas o reflejos en el espejo, sino de personas distintas con visiones distintas que comparte un mismo escenario, están haciendo algo, y por ello:

PRIMERO: El reconocimiento de que uno y otro cambiamos con el tiempo, cuando no nos damos cuenta de esto no le damos al otro ni nos damos a nosotros mismos la oportunidad de modificar nuestros juicios y nuestras percepciones.
SEGUNDO: Saber que uno siempre es, al mismo tiempo, acto y posibilidad. El respeto consiste en mirarte y mirar al otro de esta forma.
TERCERO: Reconocer la posibilidad implica reconocer las capacidades del otro de hacerse cargo, de la manera en que elija, de la situación que vive... no necesita consejos, que te pongas de ejemplo para que vea como superas tú los problemas.
CUARTO: Todo esto lleva al respeto y reconocimiento de la libertad... uno puede elegir, experimentar, formarse su propio juicio, rectificar, buscar, arriesgarse... sin que le tengan que poner advertencias en el camino.
QUINTO: Dejar ser al otro es la mejor expresión de tu respeto hacia el otro... dejarlo vivir sus elecciones... y si de verdad te importa, estar allí para él o para ella

Dejar al otro elegir y pelear sus propias batallas... no las que tú le eliges, o aquellas en donde insistes en que puede o debe estar.

No es sencillo, la empatía y el respeto pasan por la imaginación, por el autoexamen de quien está en posición de observador, por la escucha y por las preguntas poderosas... lo más irónico de la "intervención" de ayer, es que las preguntas poderosas nunca llegaron, no me condujeron a ninguna parte... y la única que me queda, a mí, en este momento, es ¿en qué me estoy auto-saboteando?

Ya la hice... ahora espero estar atenta para cuando llegue la respuesta, porque también creo que hay respuestas que llegan solas...




martes, 10 de marzo de 2015

La cocina como metáfora

Mi hijo me sorprendió de manera muy grata la semana pasada, resolvió un reto en equipo que implicaba del diseño de un "Assessment Center" para una empresa. Su equipo obtuvo el tercer lugar, y lo más interesante fue su propuesta: hacerlo en una cocina.
Habrá que aclarar, la premisa del diseño de un AC es "comportamiento predice comportamiento".
Y es que la cocina es el mejor ejemplo de la una estructura organizacional basada en los méritos, el talento y la capacidad; el dueño de la cocina es el que sabe... siempre y cuando los estómagos de los destinatarios de sus creaciones lo validen.
Yo aprendí a cocinar observando, partiendo, escuchando... pero nunca "con las manos en la masa"... la cocina de mi abuela, la de mi madre, la de mi suegra son - o fueron - SUS cocinas; reinos particulares, en donde se obedece, pero no se mete la mano en la masa; al menos no mientras la dueña está presente.
Así que poner a cocinar a un grupo de ejecutivos para observarlos mientras preparan bajo ciertas condiciones un menú, no debe estar tan lejos de la realidad de la oficina; de hecho, puedo decir que no lo está... el espacio creativo que se llama "cocina" es propiedad de un solo artista a la vez, dos al mismo tiempo no entran, porque el conflicto personal entre la visión de uno y la visión de otro, aunque sea tácita, o la experiencia de uno contra la inexperiencia del otro, ciegos ante su propias fallas, solo consigue que se les queme la sopa.
En una cocina, cada quien asume su lugar; lugar que está fincado - perdón por decirlo - en la meritocracia, en la capacidad o los méritos comprobados... y como la realidad siempre es más triste que la ficción, tenemos pocas esperanzas de que aparezca una ratita que nos rescate con su talento.



domingo, 8 de marzo de 2015

¿Empoderando a las mujeres?

Algo en mi interior no termina por aceptar que exista un "Día Internacional de la Mujer", me hace sentir como una sub-especie de ser humano, que tiene que tener un día especial para acordarse de que en efecto, vivimos en una estructura social y cultural que nos ha convertido en sub-especie, y esta sub-especie de la que formamos parte lo ha permitido.
Considero que las posiciones extremas no funcionan muy bien, que la victimización en algunos casos no genera propuestas sobre las cuales construir. Si bien hay que reconocer el abuso, la exclusión y la injusticia que practicamos todos los seres humanos, el pretexto del género o de "todo lo que no es macho" es algo que llevamos cargando durante siglos y que al parecer se resiste a salir de nuestro esquema, tratándose de hombres o mujeres, o de elecciones de género como femenino, masculino o LGBTTTI.
Y nosotros mismo nos ponemos las trampas... decimos que queremos cambiar pero re-estrenamos Cenicienta, o la Historia del Zapatito, que tiene su origen en China ancestral y que ha representado durante siglos el esquema aspiracional de la mayoría de las historias protagonizadas por mujeres, a tal punto que el "vivieron felices para siempre", donde ella pone su destino en manos de él, quien por el hecho de ser el príncipe tiene todo casi resuelto, termina en lo que Colette Dowling llama "El complejo de Cenicienta", donde la Ceni en cuestión, llega a la casa del flamante marido a hacer lo mismo que hacía en casa de su madrastra, porque no puede imaginar algo más (para muestra, dese una vuelta por la película de Disney "Cenicienta II")... y ¿qué vas a hacer con toda la vida que tienes por delante? Dowling establece que antes que tomar las riendas del propio destino, lo que hace una (y me consta de algún modo) es encadenar el propio al del otro... al de los hijos... al de lo que sea.
Esta escalofriante reproducción de encadenar el destino a "funciones femeninas" se refleja en graves problemas sociales, que transitan entre la violencia intrafamiliar, la trata de personas o los embarazos adolescentes; la conclusión es que no educamos a nuestras hijas para hacerse dueñas de sí mismas... seguimos presentándoles historias de princesas sumisas e incluso le otorgamos status de exclusión a las protagonistas de aquéllas historias que pretenden tomar las riendas de su propia vida, con costos y oportunidades (recuerdo el escándalo que armaron las redes sociales el año pasado con motivo de que a una abuelita de Utah se le ocurrió decir que la película "Frozen" era gay).
Para cambiar el pensamiento, es importante cambiar la narrativa, y el empoderamiento comienza por reconocer capacidades, inventiva, creatividad e insumisión... pensar por una misma (diría Kant que es el fundamento del pensamiento crítico) y que esto sea un comportamiento aceptable, desde la afirmación de la personalidad y la libertad.
Para cambiar la narrativa, me he encontrado con historias y videos de los que hoy incluyo muestra.

Una pequeña historia que debiera ser obligatoria para niños y niñas en educación básica... y también un video que me hizo carcajearme... el día que las mujeres aceptemos que no somos una sub-especie, que no se trata de lucha de poder y que se puede tener independencia... tal vez hagamos efectivo aquello del empoderamiento.

 

"Tiemblen dragones", en inglés "The paperbag princess", de Robert Munsch, en México la publica Ediciones Castillo con ilustraciones de Germán Gedovius (adoradísimo por su servidora como ilustrador).

Y también una visión distinta de las princesas de Disney...



jueves, 5 de marzo de 2015

Egos y otros asuntos

En este mundo de hoy es difícil convertirse en sabio... aprendemos a fincar nuestra felicidad sobre el ego, somos dignos descendientes de Narciso, y como él, tal vez terminemos marchitándonos perdidos en nuestra propia imagen... contemplándola, sin voltear a mirar la vida que transcurre a nuestro alrededor.
El ego se nutre durante toda nuestra existencia, porque aprendemos a reconocernos en él y a vivir a través de él... el éxito y el fracaso - Maslow dixit - se basan en el reconocimiento... pero no en el reconocimiento al que nos invita Lévinas... de ese percatarse de la presencia de otro a través de los miedos comunes y la súplica por la solidaridad. Se trata del reconocimiento que buscamos en los demás, del vedadero o falso apapacho que conseguimos con los "likes", con el 100 en conducta o en matemáticas, con el hecho de no ser descartados o quedarnos porque cumplimos o no cumplimos con las especificaciones, con lo que interpretamos son las expectativas de los otros.
Esos egos, tan bien nutridos con todo esto, se convierten en ataduras, lastres, que dificultan tomar decisiones o cambiar el rumbo.
¿A dónde mirar en el momento en que las puertas comienzan a cerrarse? ¿En que te vuelves invisible? ¿En el momento en que sabes que será otro el que se quede con el resultado de tu esfuerzo ante los ojos de los demás? ¿Cuántos "likes" necesito para comprobar si soy una buena persona? ¿Si valgo algo incluso para mi mismo?
No hay nada más autocomplaciente que un blog... porque es un aparador que te deja poner ideas, te exhibe en ocasiones con la falsa esperanza - equiparable a la de quienes se exhiben en los aparadores en Ámsterdam o en Calzada de Tlalpan - de que alguien te haga caso... y te ponga un "like"... para pasar el día, con la única certeza de que se trata de un placebo.
Uno mismo es su peor enemigo.


Eco y Narciso, John William Waterhouse (1903)

jueves, 5 de febrero de 2015

Aplausos

Mi Tata - porque nunca le gustó que le llamáramos abuelo - era un compendio de sabiduría popular... de esa generación que tenía dichos e historias para explicarlo todo.
Entre otras cosas, solía afirmar "solo borracho y dormido, no se siente lo ... "aplaudido", y lo decía así porque delante de las señoras, uno no podía comportarse como un lépero (palabra fuera de moda que por uso generalizado de palabrotas cayó en desuso).
En fin, que con estos reclamos sobre los "aplausos" por parte de alguien que sin duda fue educado a punta de este tipo de reforzadores y los promocionales del PRI, donde afirman que "le aplauden a los mexicanos entrones... esos que se caen y se levantan"... no puedo más que pedir - por favor - que a mí, en lo particular, no me "aplaudan"... ya bastante "aplaudidos" nos tienen a todos los mexicanos como para todavía seguir anunciándolo a diestra y siniestra...
Por favor, señores, no nos aplaudan a los mexicanos... mejor pónganse a trabajar, mejor pónganse a pensar que significan "respeto", "transparencia" y "conflicto de intereses"... y después ¡hagan algo!
Nosotros no les vamos a aplaudir... estamos muy ocupados tratando de que este país vaya para un mejor destino que al que lo llevan.



sábado, 22 de noviembre de 2014

Sugerencias no solicitadas

Señorita Sofía:
No tenemos, ni remotamente, el gusto de conocernos, pero déjeme decirle que me apena mucho que sea el objeto de tanto escarnio por parte de algunas personas, debido - entre otras cosas - a situaciones que no eligió, como ser hija e hijastra de quien es.
El que haya elegido una carrera en el medio artístico en este momento, y que aparentemente sea tan exitosa (yo sé, no lo hurta, lo hereda, no sé si la capacidad o las palancas en el medio "artístico", que más bien es mediático en México), en fin todo esto - su carrera y su necesaria exposición al público -  la está metiendo en problemas porque - tenemos que ser sinceros - le hacen preguntas y le increpan por cosas de lo que usted no es responsable.
Le sugiero algo... no insista en seguir los pasos de su mamá en cuanto a la carrera en Televisa, mejor aproveche que va a vender la casa de la discordia y pídale que le pague cuatro años en Julliard, o en Actor's Studio, o en Londres ... ahí sucederán dos cosas: la tratarán como una del montón y tendrá oportunidad de darse cuenta de qué madera está hecha.
Igual y nos sale excelente actriz, a lo mejor no llega a ganar lo que ha ganado su señora madre, pero tal vez pueda darle a conocer a todo el mundo que usted vale por lo que es y no por llevar, debajo del Castro-Rivera, el apellido de Televisa.

Señora Angélica:
Me da mucha pena que acepte que la pongan por delante para salir a defender algo que no es defendible... el conflicto de intereses... veo con mucha tristeza, que de nuevo la están utilizando, aunque - para ser honestos - la utilizaron desde aquélla campaña de los 300 compromisos, fue una muñequita de lujo en esa esa boda tan "austera" que tuvo, y aceptó ser la señora de la casita blanca y darle una entrevista al "Hola"... para después aparecer solo cuando se lo permiten.
No niego que usted sea una persona inteligente, es más, tanto respeto su inteligencia que le pido que recupere un poquito de su dignidad... si su marido se deslinda del asunto de la casa, la echa por delante, reconociendo en esto la "separación de bienes", pues le sugiero que se busque otras causas - que no sean las del "Canal de las Estrellas"-  hable con su propia voz y salga de vez en cuando a la calle para mirar a las personas... dese una vuelta por una casa-hogar, un ministerio público, la cárcel de mujeres, el hospital infantil "Federico Gómez", una sala de emergencias, un asilo de ancianos... y platique con la gente.
Si esto la saca de su zona de confort y la impulsa a hacer algo, utilice el status que le da ser la esposa del presidente para tener voz propia... tal vez le ayude más a mejorar su imagen que el hecho de prestarse para dar esos mensajes que solo sirven para echarle más gasolina a la lumbre, y que tienen consecuencias incluso con quienes usted pretende proteger, como son sus hijas, a quienes muchos sin duda seguirán increpando solo por el hecho de ser sus hijas; mejor procure buscar cierta simpatía entre la ciudadanía y cuídelas.
Por cierto, si a los seis a su cuidado los lleva con usted a esos lugares, seguro que su perspectiva va a cambiar, y a lo mejor consigue que se conviertan en buenas personas, no un "mirrey" o una "lady" de los que tanta gente está harta. 
Por cierto, y esto es parte de la sugerencia no solicitada, lea un poquito, busque alguien que la ilustre sobre la vida de María Antonieta de Austria y la Revolución Francesa. Le sugiero el episodio del collar de diamantes... a ver si por ahí encuentra algunas pautas para contrastar con la realidad y decide actuar con prudencia, sensibilidad y solidaridad ante una situación que la requiere.
Porque en estos momentos usted no puede convertirse, ni sus hijas, ni su casa, en los objetos del disgusto de la situación actual.
Por último, por favor, que las personas que trabajan con usted sean discretos y al mismo tiempo asertivos... el que todos ignoren al elefante en la sala, no necesariamente va a hacer que desaparezca.

Atentamente,
Luz Castillo

martes, 18 de noviembre de 2014

Invisible

Mi ego tiene problemas hoy... se siente molesto.
¿La causa?
Acabo de enterarme que me habían propuesto para una responsabilidad que me ponía en otro nivel en la dinámica de trabajo, y también que me descartaron.
Y no es la primera vez que me sucede en este año...
La primera vez, me ganó ese grado que no terminaba de llegar y - siento decirlo así, pero así es - la falocracia...
Esta, tengo que reconocer que la causa del descarte es razonable, pero a mi ego le hubiera gustado que me dejaran decidir a mí.
Mi ego piensa que yo soy una gran malabarista... que puedo andar en el monociclo y hacer malabares cada vez con más cosas, y se siente muy ofendido por lo sucedido hoy.
Pero vaya, ¿qué es lo que le ofende a mi ego?
¿La realidad? la realidad es que en efecto no puedo estar dando más vueltas de las que ya doy sin perturbar más la circunstancia presente (más, porque el asunto está bastante perturbado).
¿Los supuestos? me he formado en un medio donde "éxito" es sinónimo de "más trabajo"; hay una halagadora muestra de confianza en ello... pero ¿realmente "éxito" es "más trabajo"? Entonces... ¿por qué me la vivo haciendo talachas y más talachas y sigo en el mismo lugar?
¿La invisibilidad?
Yo creo que esto es lo que me duele... si bien ser invisible tiene sus ventajas, a veces uno quisiera no serlo tanto... generalmente recibo buenos comentarios sobre mi trabajo, pero esto no ha sido motivo suficiente para que alguien piense que yo quisiera algo más, o algo distinto.
¿Para qué quiero un doctorado? porque un día llegué al Instituto Mora a entrevistarme con una investigadora y me dije que así quería que las cosas fueran... y mientras... he hecho de todo, y me falta poco para que me entreguen el grado (además del examen, están los últimos detalles)... y en ese hacer de todo, me las he arreglado para darle tiempo a lo que realmente me gusta...
... pero para llegar a esto, hay que hacer primero lo otro, y luego, me he acostumbrado tanto a hacer lo otro, que no me da tiempo de hacer lo que me gusta.
Pero así es la vida, uno no puede dejar unas tareas para ver si le llegan otras, hay que hacerlas.
Uno tiene que comer de algo, y a veces lo otro se tarda mucho en cocinarse.
No sé si hay personas que tengan menos o más trabajo que yo, cada quien tiene el suyo... pero hay personas a las que les ofrecen las cosas porque las ven, y habemos algunos quienes al parecer solo nos vemos bien desde la distancia, desde la memoria, o desde la pérdida que pudiésemos representar, pero no nos vemos muy bien aquí y ahora,
Yo me volví invisible desde que tuve un año y siete meses... y hasta la fecha lo sigo siendo.
Mi ego, como se ve, está dolido... porque me descartaron para un trabajo antes de que yo me descartara, y la explicación que recibí es porque soy la mamá de mi hija...
Mi madre estaría de acuerdo con esta explicación, y yo tengo que superar esto para darme cuenta que las oportunidades están mirando hacia el otro lado...









domingo, 9 de noviembre de 2014

Evolución

El dinosaurio llegó, como de costumbre, esperando que su ferocidad y sus dimensiones, pero ante todo, su incapacidad de responder más allá de sus propios impulsos, tuviesen el efecto que siempre había tenido... es decir, esperaba a un grupo de personas temblorosas, agachadas, muertas de miedo...
Y lo que encontró, fue un grupo de personas indignadas, quienes se nutren entre todas de la energía que genera la indignación colectiva.
Estaban dispuestas a preguntar, a interpelar, a hacer preguntas que al dinosaurio le resultaron incómodas.
Se dio cuenta que ya no le tenían miedo, le exigían que rindiera cuentas, que hablara con claridad.
No bastaron los videos, las explicaciones,
No funcionaron las evasivas,
Nadie bajó los ojos,
Nadie tembló de miedo,
Y al dinosaurio, protegido por la distancia y el templete,
de pronto se le puso a funcionar otra parte del cerebro... la que corresponde a las emociones...
Supo entonces lo que es sentirse impotente, y cercado.
Y dijo "ya me cansé" porque no pudo decir otra cosa...
Los otros dinosaurios, ni siquiera se han atrevido a presentarse,
saben que su destino será semejante... sentirán impotencia, incapacidad,
sabrán algo sobre el miedo,
Tarde o temprano, tendremos que evolucionar, y algún día tal vez, llegaremos a otro nivel,
al de la empatía y la solidaridad,
a aquél que auténticamente nos lleva a mirarnos como seres humanos...
Tal vez entonces nos podremos de acuerdo,
nos cuidaremos unos a otros, y cuidaremos a quienes no pueden cuidarse por sí mismos.
Hoy solo podemos reconocer que es un proceso inevitable, y que el cansancio no es pretexto para remontar hacia un mejor horizonte.
O qué, ¿nos vamos a quedar contemplando la barbarie?


miércoles, 8 de octubre de 2014

Memorial


Un día, llegó la mujer a la plaza exigiendo saber sobre el destino de su hijo... y pocos hicieron eco a su indignación, menos interpretamos los presagios.
Primero fueron los cuerpos de las mujeres en el Campo Algodonero,
los huesos en el desierto sin nombre, sin rostro...
Al mismo tiempo, los sexoservidores en las esquinas de Tuxtla,
Después, los muertos de Acteal y aquéllos a quienes llevaron presos en el intento de mostrar que habría una justicia, que no llega.
Luego, los jóvenes en el tumulto del antro,
el otro grupo que fue arrancado del "after" y se diluyó en las sombras
Los 72 de San Fernando,
Los 49 niños del ABC,
Los 16 de Salvarcar,
Los 2 del Tec,
El hijo del empresario, el del poeta, la hijas que no regresaron a casa,
El profesor ejecutado en el microbús, muerte sin respuesta,
Marisela, caída frente a los símbolos del "legítimo poder del Estado",
El otro profesor encarcelado diez años por algo que no hizo, y groseramente indultado sin culpa,
Las mujeres presas por "secuestrar" policías,
El líder de la comunidad que se negó a pagar un chantaje e hizo pública su postura, levantado y asesinado por exigir que el Estado cumpliera con su responsabilidad,
El ranchero que entregó hasta el último suspiro en la resistencia,
Los periodistas, que ejercen el oficio de mayor riesgo en este país.
La innumerables víctimas de discriminación, muriendo o dando a luz frente a las instalaciones médicas, sin el menor reconocimiento a su dignidad,
Los niños de nadie, expulsados de su entorno que terminan muriendo en la calle, sin nombre, sin historia, sin nada,
Los niños de alguien, maltratados, ninguneados, minimizados,
Hoy, 22 en Tlatlaya y, ¿cuántos más en Iguala?
Nos hace falta sentir vergüenza, porque todos ellos son responsabilidad de un "nosotros", que nos hacemos llamar "ciudadanos",
Nos hace falta sentir indignación, porque la libertad de todos y cada uno se convierte en una restricción en la medida en que nos muestran que no podemos elegir un destino común que represente bienestar para todos,
Por eso, no podemos dejarlos al olvido, hay que hacerlos presentes
Llenar la plaza con sus fotografías, mirando fijamente a los símbolos del poder, para interpelarlos en silencio, para rebasar el límite de su indiferencia y su cinismo,
La memoria es nuestra obligación ... recordarlos todos y cada uno de los días que faltan, para que
como lo dijo otra Rosario en ese 68,
La Justicia termine finalmente sentándose entre nosotros...


8 de octubre de 2014

Sabemos que la indignación y la esperanza que traen la reparación finalmente llegan, 
aquélla abuela esperó 37 años para abrazar a su nieto...

miércoles, 3 de septiembre de 2014

El derecho a equivocarse

Creo que en la "gran familia mexicana" no hay peor cosa para un hijo que ser desobediente... y no importa la edad, la desobediencia es el origen de infinidad de historias y tragedias, reales o ficticias, en donde la imposición y la emoción se pasan por encima del diálogo. "Las cosas tienen que hacerse como yo digo, y si no, entonces están mal".
Pero, si bien no está consagrado en alguna declaración, pienso que a la larga uno tiene el sagrado derecho de equivocarse y el deber de rectificar... no hay de otra; en la vida no siempre nos manejamos con aciertos, y a veces aprendemos mejor cuando las cosas no suceden conforme lo imaginamos.
Pero ¿qué hay de ese patológico temor de los padres a que los hijos se equivoquen? o más ¿qué sucede con ese enojo que surge cuando el "consejo", la "advertencia" o lo que sea no es escuchado?... ¿qué hay cuando uno quiere defenderse y argumentar una posición contraria con base en el derecho a estar equivocado?
Uno de los aprendizajes más difíciles que he tenido es aprender que los hijos no son como uno quiere, y que por más que digas o muestres, tienen derecho a aprender equivocándose. Uno como padre tiene que confiar en que educó hijos inteligentes, tiene que hacerse responsable de dejarlos tomar decisiones y que se hagan responsables de las consecuencias... pero ¿cómo carajos nos quitamos el miedo? ¿o el desencanto?
La libertad es esencia de lo representa ser humano... ser libre es saber que uno tiene la posibilidad de equivocarse, y también de elegir qué hacer ante las consecuencias.


domingo, 31 de agosto de 2014

Retomar el rumbo

¿Cuánto cuesta  acometer y lograr una empresa difícil?
Cuesta lo que abandonas: la casa, el jardín, el cuerpo, a los demás.
Lo había experimentado a nivel micro, el desorden doméstico compuesto por el polvo, la ropa limpia sin doblar, los calcetines perdidos... pero hasta ahora caigo en la cuenta que hubo otro abandono, a pesar que consideré por momentos que no era tal, lo justifiqué pensando que "ya era tiempo de romper la dependencia" sin darme cuenta que la autonomía no se consigue con el abandono.
En estos dos años, me doy cuenta, mi hija se convirtió en una pequeña salvaje, berrinchuda, enojada, rebelde. Sé que ella no es así, que si insistes lo suficiente consigues que coopere... me doy cuenta que no está del todo lista, que faltan hábitos de cuidado, que tiene resistencias por superar, y que es tarea que a sus padres nos corresponde... ponerle atención... darse tiempo.
Para mí no es fácil vivir dos vidas, coordinar horarios, vencer la resistencia, enfocarme en aquí y ahora, cambiar de cachucha dependiendo de dónde estoy... pero no se puede soltar de golpe aquello que todavía no tiene suficiente refuerzo... hay que aflojar poco a poco.
Me cumplí aquello por lo que regresé a vivir en esta ciudad, y dejarlo atrás significa pensar para adelante... quiero más en esta carrera, pero tengo que atender, de nueva cuenta, lo que es importante.
Enfocarme en dos vidas, repartirme entre dos, hasta que me dé cuenta que me soltó y que puede caminar sola.
En este momento es lo más evidente, sé que hay otras cosas, y que si bien no puede uno volver sobre sus pasos, puede hacer el mejor esfuerzo por enderezar lo que sigue para adelante.

También buscar y entender que solo saliendo de la zona de confort puedes transformar la vida, hacerla más tuya y darle valor a aquéllo que consigues por esfuerzo propio.